
Resumen: la diversidad étnica y cultural de Méjico atrae a millones de turistas; esto representa una oportunidad para actores del sector turístico. El objetivo de esta investigación fue explorar los desafíos de mujeres provenientes de pueblos originarios que realizan artesanías textiles como elemento cultural del turismo alternativo. Se realizó una investigación mediante el método de estudio de caso, con líderes de grupos de artesanas textiles de las etnias Tzeltal y Ch’ol. Los resultados evidencian la oportunidad de ingreso para las mujeres de las dos etnias estudiadas, en la elaboración de artesanías textiles; aunque, se observa un desconocimiento de la historia y el significado del bordado Ch’ol, dado que las productoras son en su mayoría de origen Tzeltal, lo que limita la difusión del atractivo cultural a los visitantes.
Palabras clave: turismo alternativo; artesanía textil; artesanas; pueblos originarios.
Abstract: Mexico's ethnic and cultural diversity attracts millions of tourists, representing an opportunity for stakeholders in the tourism sector. This research aimed to explore the challenges faced by women from indigenous peoples who create textile crafts as part of the cultural elements of alternative tourism. Using a case study method, this work investigated leaders' experiences from textile artisan groups belonging to the Tzeltal and Ch'ol ethnic groups. The findings reveal that producing textile crafts offers a source of income for women from these two ethnicities. However, a gap in knowledge about the history and meaning of Ch'ol embroidery exists, primarily because most producers are of Tzeltal origin, which hampers the dissemination of the textile's cultural attraction to visitors.
Keywords: alternative tourism; textile crafts; artisans; indigenous.
Resumo: a diversidade étnica e cultural do México atrai milhões de turistas, representando uma oportunidade para os interessados no setor turístico. Esta pesquisa teve como objetivo explorar os desafios enfrentados por mulheres de povos indígenas que criam artesanatos têxteis como parte dos elementos culturais do turismo alternativo. Foi realizada uma investigação através do método de estudo de caso, a líderes de grupos de artesãos têxteis das etnias Tzeltal e Ch'ol. Os resultados revelam que a produção de artesanatos têxteis oferece uma fonte de renda para as mulheres das duas etnias estudadas; embora haja uma falta de conhecimento da história e significado do bordado Ch'ol derivado do fato de que os produtores são em sua maioria de origem Tzeltal, o que limita a divulgação do apelo cultural aos visitantes.
Palavras-chave: turismo alternativo; artesanato textil; artesãos; indígenas.
El turismo es una de las actividades económicas más importantes a nivel mundial; tiene un significativo impacto en la economía de los países y ejerce una importante influencia en otros sectores relacionados tales como la industria, así como en la calidad de vida y el desarrollo social de las personas que integran las comunidades del destino turístico, y juega un papel clave en la conservación (Julca, 2016). Los atractivos turísticos culturales y naturales de alta estética hacen que el turismo sea una actividad que genera expectativas altas (Gómez & Rivas, 2018).
Para la Organización Mundial de Turismo (OMT), la actividad turística tiene que ver con la movilización de personas desde el lugar donde residen hacia diferentes destinos, ya sea por motivos laborales o personales, por lo que para la OMT el turismo es un fenómeno no sólo económico, sino también social y cultural, y a su vez es una actividad que influye en el entorno natural del destino. Como resultado de la evolución de esta actividad, han aparecido nuevos conceptos de turismo como el alternativo, rural, ecoturismo, por mencionar algunos, cuyos fundamentos se encaminan a buscar el bienestar de los habitantes de la localidad a través de la prestación de servicios y del cuidado ambiental de los destinos (Gómez & Rivas, 2018).
El turismo alternativo es una creciente tendencia de turismo a nivel mundial que acerca a los visitantes a la naturaleza y les permite interactuar con la cultura de las comunidades; esto representa una oportunidad para Méjico como una opción de desarrollo, dada la condición artesanal y generadora de empleos entre miembros de las comunidades, además de que le permite al país ofrecer otras opciones a los turistas, y favorece la conservación del patrimonio cultural y natural de regiones desfavorecidas al tener un efecto directo en sus ingresos derivados de acciones productivas (Tinoco & Ortega, 2015).
Méjico es uno de los países de América latina con mayor diversidad cultural y a nivel mundial se encuentra en el sexto lugar como destino turístico, además de contar con 69 lenguas originarias, según datos de UNWTO e INALI (citados por Gómez y Rivas, 2018). Según estas fuentes, el estado de Chiapas es uno de los cinco territorios que son parte del Mundo Maya, es un destino “con atractivos turísticos culturales y naturales relacionado directamente con la arqueología Maya y Zoque, cuatro Pueblos Mágicos, trece pueblos originarios y cuarenta y seis Áreas Naturales Protegidas en la región” (p.42). Esto representa una oportunidad de desarrollo para aquellos grupos que se encuentren preparados para aprovechar esta tendencia. Por ello, el objetivo de esta investigación fue explorar los desafíos de mujeres provenientes de pueblos originarios que realizan artesanías textiles como elemento cultural del turismo alternativo.
La actividad turística favorece la preservación del patrimonio local, las tradiciones y costumbres, así como de la vida cultural, la identidad y las artesanías; al revitalizar las tradiciones y al permitir que formen parte de la economía local se evita que estas se pierdan. En este marco, el turismo contribuye a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la localidad donde se desarrolla; además de que, por las características de la actividad, favorece el desarrollo, el mantenimiento y la mejora de la infraestructura de la zona, la preservación de edificios históricos, impulsa la conservación de los recursos naturales, la flora y la fauna, el control de agentes contaminantes, y permite el intercambio cultural entre residentes y visitantes (Ursache, 2015).
Entre las principales aportaciones del turismo se cuenta que, a través de sus actividades, es posible la identificación, preservación y promoción cultural y natural, que son fundamentales para conservar la memoria de la comunidad. Aunado a esto, capitalizar el patrimonio de manera eficiente puede representar mejoras en el sector turístico, que se traducen en aportaciones significativas al PIB (Producto Interno Bruto) y al empleo; al mismo tiempo esta industria deja en evidencia la importancia del cuidado del medio ambiente y abona a un mejor uso de los recursos naturales al acercar a segmentos de turismo alternativo a las comunidades (Ursache, 2015).
Para los turistas, los lugares que visita no sólo son dignos de contemplación, sino que además son lugares de los que necesitan llevarse una parte consigo, y esto lo pueden lograr cuando compran objetos con valores de tipo histórico o cultural, con lo que materializan una experiencia significativa para su vida. Los turistas se convierten en un público que busca significados con estereotipos en las guías de viaje y los tours, por lo que seleccionan destinos turísticos que les ofrezcan una visión atemporal del lugar que planean visitar (Bayona, 2013).
En este contexto, los diversos tipos de turismo alternativo ofrecen múltiples experiencias a los viajeros que buscan un acercamiento con la cultura del destino a visitar. Uno de estos es el turismo comunitario o CBT por sus siglas en inglés (Community-Based Tourism), que es una manera alternativa de turismo que se centra en la participación de la comunidad en todos los procesos del desarrollo turístico: planificación, ejecución, gestión, control, evaluación y repartición de beneficios (Pasanchay y Schott, 2021).
Otra alternativa es el turismo cultural, que últimamente ha cobrado relevancia en países en vías en desarrollo por su diversidad cultural, la herencia histórica que se observa en sus sitios y monumentos, así como por sus bellezas naturales (Velempini y Martin, 2019). Esta alternativa de turismo depende de diversos factores externos, por lo que se convierte en un elemento importante para el desarrollo sostenible, pues hay participación de toda la comunidad, a través de la conformación de grupos de personas de la localidad y la colaboración entre grupos. En este contexto, el turismo cultural comunitario se convierte en una alternativa para el desarrollo no sólo económico, sino también social de los entornos rurales y requiere la participación activa de los miembros de la comunidad (Palomino et al. citado por Salazar et al., 2020).
Shishmanova (2015) explica que, para la Carta Internacional de Turismo Cultural de ICOMOS, los principales recursos del turismo cultural son el patrimonio de la memoria colectiva, así como el entorno cultural y natural. Para el turismo cultural, la producción de artesanías permite incentivar la preservación de conocimientos y habilidades de los pueblos indígenas (Mbaiwa, citado por Velempini y Martin, 2019).
Losada y Mota (2019) afirman que el turismo lento o slow tourism, como se le conoce en inglés, es lo opuesto al turismo de masas, pues se alinea con los principios de sostenibilidad por sus elementos sociales, económicos y ambientales, lo que es congruente con la vinculación del turismo alternativo al modelo de turismo sostenible al promover sus metas. Estos autores mencionan que el turismo lento es visto como un modelo alternativo inclusivo que aborda aspectos de sostenibilidad en más de un sentido: ambiental, en el caso del ecoturismo, y con elementos culturales y sociales, en el caso del turismo comunitario; además, promueve los ideales de maximización de relaciones locales del agroturismo.
El turismo lento se enfoca en promover los sitios históricos y naturales de la localidad, así como su gastronomía, las festividades y sus artesanías, con lo que busca la interacción con la población local. Los viajeros que optan por el turismo lento buscan hacer algo más que contemplar el destino, pues sus expectativas se centran en tener experiencias inmersivas, interactuar con los residentes locales al participar en sus actividades diarias, conocer los mercados locales, comprar directamente a los artesanos, disfrutar de la gastronomía en un restaurante típico, recorrer los alrededores caminando o en bicicleta, y observar la vida salvaje (Losada y Mota, 2019).
El turismo tiene efectos positivos, de los que destacan la participación femenina, lo que tiene consecuencias económicas y sociales para las mujeres de la localidad, además se relaciona con la reafirmación de la identidad indígena en una estructura social complicada y competitiva, con una historia de desigualdad entre indígenas y mestizos (Bayona, 2013). La artesanía, la identidad de género y la identidad cultural están estrechamente relacionadas, debido a que las piezas artesanales son el resultado de la manera en que cada grupo o género interpreta el mundo (Rivera et al., 2008).
En este contexto, la artesanía juega un papel importante al ser un símbolo cultural que identifica a cada etnia; en el caso de los textiles, la cultura indígena se expresa mediante los trajes tradicionales que son manufacturados por artesanos para uso diario, lo que dota a estas piezas de un significativo valor cultural e histórico (Cruz, 2014). Además, para las mujeres, la elaboración de artesanías les permite obtener ingresos con una actividad que pueden incorporar a sus labores diarias (Rivera et al., 2008).
El estado de Chiapas es un destino donde se desarrolla especialmente el turismo cultural (Ávila, 2015), con diversos grupos étnicos que expresan su cultura a través de sus artesanías. Al respecto, el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (2022) sitúa al municipio de Palenque en la zona que denomina “Región Ch’ol-Tseltal de Palenque”, en la cual se autoadscriben como indígenas 74.253 personas provenientes de dos grupos étnicos que conviven en la misma zona y pueden expresar su cultura a través de la artesanía; esta forma de expresión es un elemento importante para el turismo, pues los viajeros disfrutan de las expresiones culturales (Rivera et al., 2008).
El estudio se realizó desde un enfoque cualitativo, por medio del método de estudio de caso (Jiménez y Comet, 2016; Yin, 2003) y, con base en un muestreo no probabilístico (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018), se localizaron los casos de dos grupos de artesanas textiles del municipio de Palenque, Chiapas, que realizan bordado artesanal y pertenecen a los grupos étnicos Tzeltal y Ch’ol.
Debido a la naturaleza del estudio, se utilizó como técnica de recolección de datos la entrevista semiestructurada con una guía de tópicos que permitió conocer las barreras y oportunidades que enfrentan las artesanas, en su trabajo diario en un entorno turístico. Las entrevistas se realizaron a las artesanas que lideran los grupos, pues son ellas quiénes se encargan de la organización de las productoras y la comercialización, además de realizar manufactura de bordado.
Para la aplicación de las entrevistas, se hizo el enlace con las artesanas por medio de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), y los encuentros se realizaron en las instalaciones del taller de bordado que al mismo tiempo es casa de las artesanas; se solicitó a las participantes permiso para grabar el audio de las sesiones y las entrevistas fueron transcritas y analizadas en el software AtlasTi.
En el estudio participaron las líderes de dos grupos que realizan artesanía textil de bordado Tzeltal y Ch’ol, a quienes se denominan aquí Artesana 1 y Artesana 2, para mantener confidencialidad de sus datos. Ambas se encargan de la organización de su grupo de artesanas productoras y de la comercialización de las piezas de bordado.
El grupo de la Artesana 1 se formó en el 2019 y está integrado por mujeres de dos familias de la comunidad de Roberto Barrios, que forma parte del municipio de Palenque, y pertenecen al grupo indígena Tzeltal; además, cinco bordadoras independientes. La Artesana 2 inició a trabajar en Palenque en 2017 y su grupo está conformado por treinta artesanas, en su mayoría mujeres, que se ubican en la comunidad de Roberto Barrios y en la cabecera municipal de Palenque, en su mayoría pertenecen al grupo étnico Tzeltal, seguido por el Ch’ol: “…Contándonos yo creo somos como 30, pero ya contando la tía, el tío, la tía” (Artesana 2, comunicación personal, 2:88, 240-241).
Del análisis de las entrevistas, emergieron categorías que proporcionan información sobre la situación de las artesanas; lo que se puede ver en la red semántica que se muestra en la figura 1. A continuación, se explican los hallazgos de cada categoría.
Figura 1. Red semántica del bordado Tzeltal y Ch’ol como elemento cultural
del turismo alternativo

Fuente: elaboración propia con los resultados del análisis realizado en AtlasTi
El bordado Tzetal es realizado en punto de cruz, técnica con la que se forman cruces y flores; por otro lado, el bordado Ch’ol emplea la puntada tradicional, que forma rombos que se asocian con los cuatro puntos cardinales. Los colores empleados están relacionados con la naturaleza y lo que el artesano quiera expresar: “…tenemos con el Ch’ol que esta el rombo y está el punto en medio, entonces se concibe igual ahí, que es los cuatro puntos cardinales, el equilibrio y la dualidad noche-día todo en ese punto” (Artesana 2, comunicación personal, 2:23, 65).
Como se ha dicho, ambas artesanías textiles son realizadas por grupos de artesanas de origen indígena que pertenecen a los grupos Tzeltal y Ch’ol que habitan en el municipio de Palenque, Chiapas, y se ubican principalmente en la cabecera municipal y en la comunidad de Roberto Barrios que es un destino turístico por las cascadas que llevan el mismo nombre, donde reside población Tzeltal. Para estos grupos étnicos, la producción del bordado artesanal representa una oportunidad de ingreso que además les permite organizar su tiempo para estar al pendiente de los hijos y de las actividades del hogar; para las productoras, la pertenencia a grupos les da la ventaja de comercializar sus productos a través de la líder, sin tener que salir de sus hogares a vender en las calles o buscar intermediarios: “…puedo bordar así es otro ingreso para mí también” (Artesana 1, comunicación personal, 1:24, 85).
Para la producción de los bordados, las líderes se encargan de la organización del trabajo y de establecer tiempos de entrega para los pedidos especiales y para las piezas que serán parte del inventario. Las mujeres aprenden a bordar por tradición familiar con estilo Tzeltal; sin embargo, la demanda de piezas Ch’ol las lleva a capacitarse en este tipo de bordado con otras artesanas o con la líder del grupo: “…Tzeltal es punto de cruz y ellos se acostumbraron a bordar esto, las más jóvenes es las que aprenden a bordar lo Ch’ol” (Artesana 2, comunicación personal, 2:26, 75). En cuanto a la materia prima, adquieren los hilos en San Cristóbal de las Casas con un proveedor que los trae desde Guatemala, lo que contribuye a mantener la calidad de sus piezas; una de las artesanas líderes cuenta con certificación de Marca Chiapas que le permite vender sus piezas en las tiendas de artesanía de gobierno del estado.
En lo que se refiere a la comercialización, algunas artesanas en ocasiones venden piezas al intermediario o directamente al consumidor final que se acerque a ellas, mientras que las líderes realizan una planeación más estructurada de la venta; ambos casos cuentan con marca y han trabajado en su protección industrial: una ya es marca registrada y la otra está en proceso de registro. La mayoría de las ventas se realizan de manera presencial, la Artesana 2 cuenta con tienda física en las instalaciones de su taller, las líderes también asisten a exposiciones y ferias dentro y fuera del estado de Chiapas: “…ahorita viene la expofest del café, vamos a estar viernes, sábado y domingo, salidas que vamos a Playas de Catazajá, Zapata a diferentes exposiciones, es ahí donde vamos dando a conocer” (Artesana 2, comunicación personal, 2:42, 137); de igual manera, comercializan por internet, aunque por ese medio las ventas son bajas, las redes sociales les sirven para publicitar sus piezas y comunicarse con sus clientes.
En cuanto a los apoyos del gobierno, las participantes destacan el espacio que proporciona el gobierno municipal para comercializar sus piezas en una exposición denominada Viernes Artesanal, que se realiza una vez al mes en el parque central de Palenque; una de las participantes comenta que se vio beneficiada de un proyecto de Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (FONART) que apoyó mejoras en las instalaciones de los talleres artesanales: “…era ampliación nada más y fueron cuatro talleres beneficiados, era por región” (Artesana 2, comunicación personal, 2:77, 221). Sin embargo, desconocen otros apoyos que se hayan otorgado a las productoras.
Las artesanas que forman parte de estos grupos enfrentan barreras que están relacionadas con sus condiciones de vida y que representan un obstáculo, cuando se trata de capacitación en algún tema, debido a que buscan un beneficio inmediato por la necesidad básica de alimentación que requieren cubrir con la venta del bordado, por lo que dejan de lado la capacitación: “… el beneficio no es momentáneo y no siempre es dinero pues, porque a veces se confunden, ¿qué voy a ganar?, pues es aprender, es invertirle, es invertir su tiempo para aprender y eso es lo que a veces no se quiere, no quieren hacerlo” (Artesana 2, comunicación personal, 2:59, 292).
En este sentido, las condiciones de vida de las artesanas representan un desafío importante; se presentan problemas de alcoholismo, infidelidad, sexualidad, acceso limitado a temas como planificación familiar, prevención de adicciones, etc; además, hay poca disposición a abordar estos asuntos, pues en las comunidades son considerados tabús: “…ciertos temas como cosas de mujeres, enfermedades de mujeres que no se platican que van más allá, de que dicen: ‘es que, si me da pena’” (Artesana 2, comunicación personal, 2:72, 211).
Se observan oportunidades de mejora que necesitan ser abordadas con capacitación sobre temas de venta y difusión, lo que representa un desafío para las artesanas, debido a que la mayoría son de origen Tzeltal y no tienen la información sobre la historia y el significado del bordado Ch’ol, a lo que se suma la necesidad de capacitación en habilidades de comunicación para difundir sus culturas: “…en cómo difundirlo, porque a veces nada más se va en vender y no se sabe más la historia… entonces si no conoce uno bien su producto y se complica la venta” (Artesana 2, comunicación personal, 2:55, 188).
Las artesanías textiles de bordado Tzeltal y Ch’ol son un medio para difundir la cultura de ambas etnias, por lo que es imperativo que las artesanas aprendan el origen ancestral y reconozcan los significados de sus artesanías, siguiendo los esfuerzos que ya iniciaron algunas líderes: “…mi parte es de ir a dar a conocer la cultura Ch’ol un poco con la lengua y con lo textil, a donde me invitan ir a dar exposiciones” (Artesana 2, comunicación personal, 2:14, 41).
Lo anterior es un elemento necesario para el turismo alterativo, pues los viajeros buscan la interacción con la cultura de la zona; al respecto, los artesanos de la comunidad de Roberto Barrios aprovechan la oportunidad de captar la atención del turista que visita las cascadas: “…va a encontrar desde la entrada hasta llegar a la cascada los diferentes bordados tanto Ch’ol y Tzeltal” (Artesana 1, comunicación personal, 1:14, 28). Mientras que, en la cabecera municipal, se pueden relacionar con los visitantes en el andador artesanal durante el evento mensual del viernes artesanal: “…en el andador turístico que se llama actualmente, ellas venden” (Artesana 1, comunicación personal, 1:15, 30).
Los viajeros que se inclinan por actividades de turismo alternativo, de acuerdo con Losada y Mota (2019), buscan experiencias en las que interactúen con miembros de la comunidad, como es el caso de las artesanas del contexto estudiado, quienes se encargan de vender directamente al turista y este tiene la oportunidad de observar el proceso de elaboración de los bordados y tener un acercamiento con la cultura de la zona. Sin embargo, la demanda ha llevado a artesanas de origen Tzeltal a elaborar bordado Ch’ol, lo que no permite que en este contexto se dé la preservación de conocimientos de los pueblos indígenas, de la que hablan Velempini y Martin (2019).
El turismo permite la incorporación de las mujeres en actividades relacionadas con el sector, como es el caso de la elaboración de artesanías textiles, lo que concuerda con el efecto positivo para esta población expresado por Bayona (2013) y Rivera et al. (2008). Sin embargo, en contraste con la afirmación de Ursache (2015) sobre la contribución del turismo a la mejora de las condiciones de vida, en el contexto estudiado, la situación social de las artesanas no se ha visto influenciada de manera positiva, por el contrario, ésta se convierte en una barrera para el desarrollo de las artesanas.
Los resultados evidencian la oportunidad de un ingreso económico en la elaboración de artesanías textiles para las mujeres de origen indígena, aunque se observa un desconocimiento de la historia y el significado del bordado Ch’ol derivado de que las productoras son en su mayoría de origen Tzeltal, lo que limita la difusión del atractivo cultural a los visitantes. Debe resaltarse también la poca disposición por capacitarse, debido a que buscan el beneficio económico inmediato para satisfacer necesidades básicas, lo que representa un desafío para mejorar la difusión de la cultura a través del turismo.
En este marco, se visualiza la necesidad de un estudio más amplio que genere información sobre la cadena de valor de la artesanía textil Tzeltal y Ch’ol realizada por estos grupos de artesanas, desde un enfoque de la economía social y solidaria, que muestre su estructura de trabajo para desarrollar estrategias que los fortalezcan.
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