
Resumen: este trabajo resalta la participación de las mujeres en el ámbito laboral y el emprendimiento, en zonas rurales. A pesar de las limitaciones, las mujeres rurales son clave en la producción agrícola y el desarrollo comunitario; pero, el acceso desigual a recursos y el escaso reconocimiento de sus contribuciones, reflejan una persistente desigualdad de género, en el ámbito rural. Por ello, es importante fortalecer las capacidades empresariales de las mujeres rurales a través de programas de capacitación interdisciplinaria, con intervención de universidades y gobiernos. Por medio de una metodología cualitativa, con aplicación de grupo de discusión, observación y entrevista, se encontró la necesidad de proponer acciones de capacitación en emprendimiento, liderazgo, responsabilidad social y administración, para fortalecer la participación en la economía y la independencia de las mujeres de la Unidad Agroindustrial de la Mujer del Valle de Mexicali, Baja California, Méjico.
Palabras clave: emprendimiento; liderazgo; responsabilidad social; desarrollo de capacidades.
Abstract: This work underscores the crucial role of women in the workplace and entrepreneurship in rural areas. Despite the challenges they face, rural women are indispensable in agricultural production and community development. Their contributions, however, often go unnoticed due to unequal access to resources, reflecting the persistent gender inequality in rural areas. Therefore, it is imperative to enhance the business capabilities of rural women through interdisciplinary training programs, with the active involvement of universities and governments. The need for proposing training actions in entrepreneurship, leadership, social responsibility, and administration was identified through a qualitative methodology that includes discussion groups, observation, and interviews. These actions aim to bolster women's participation in the economy and their independence, particularly within the Women's Agroindustrial Unit of the Mexicali Valley, Baja California, Mexico.
Keywords: entrepreneurship; leadership; social responsability; capacity building
Resumo: Este trabalho destaca o papel crucial das mulheres no local de trabalho e no empreendedorismo nas zonas rurais. Apesar dos desafios que enfrentam, as mulheres rurais são indispensáveis na produção agrícola e no desenvolvimento comunitário. As suas contribuições, no entanto, muitas vezes passam despercebidas devido ao acesso desigual aos recursos, reflectindo a persistente desigualdade de género nas zonas rurais. Portanto, é imperativo melhorar as capacidades empresariais das mulheres rurais através de programas de formação interdisciplinares, com o envolvimento activo das universidades e dos governos. A necessidade de propor ações de formação em empreendedorismo, liderança, responsabilidade social e administração foi identificada por meio de metodologia qualitativa que inclui grupos de discussão, observação e entrevistas. Estas ações visam reforçar a participação das mulheres na economia e a sua independência, especialmente na Unidade Agroindustrial Feminina do Vale do Mexicali, Baixa Califórnia, México.
Palavras chave: empreendedorismo; liderança; responsabilidade social; capacitação.
Según el Instituto Nacional de Mujeres (2019), para 2019 la población nacional de mujeres ascendió a 61,5 millones, de las cuales, el 34% representó la fuerza laboral del país y el 23% habitan en localidades rurales. Acción contra el Hambre (2023) destaca que el 54% de los emprendimientos lo realizan mujeres, y las actividades de las mujeres del campo garantizan la viabilidad, identidad, progreso y cohesión en las comunidades rurales; es decir, las mujeres son agentes clave para conseguir cambios económicos, ambientales y sociales (ONU Mujeres, 2016).
La atención que las mujeres muestran hacia el trabajo es notable hoy en día, la necesidad de subsistir y generar ingresos a la familia es primordial, lo que incide en la alta participación de las mujeres del campo en los negocios. Saavedra y Camarena (citados por Ordoñez-Abril et al., 2021) afirman que:
son más las mujeres que los hombres quienes inician un negocio por necesidad; las mujeres cuentan con un mayor nivel de estudios que los hombres por lo general, y la tasa de sobrevivencia de las empresas dirigidas tanto por hombres como por mujeres son similares.
Diversos estudios en Latinoamérica resaltan la importancia de emprender, para conseguir estabilidad e independencia económica de los individuos; particularmente, las mujeres son agentes de progreso y cambio en la economía rural (Acosta et al., 2017). En este contexto, se deberá fortalecer la participación de las mujeres que suman esfuerzos en mantener un progreso social y económico en las zonas rurales, a través de acciones y propuestas que les permitan desarrollarse en diferentes entornos.
Los negocios emprendidos por mujeres en el medio rural inician financieramente con apoyos gubernamentales (ONU Mujeres, 2016), debido a que, en su ubicación, los bancos comerciales tienen poca presencia. Con el objetivo de mejorar la situación de las mujeres y sus familias a través del fortalecimiento de sus actividades económicas, se sugiere la implementación de microfinanciamientos que apoyen el crecimiento de los negocios. Existen microfinancieras que tienen presencia en más de 22 estados de Méjico y atienden a poco más de 150 mil mujeres que viven en comunidades de difícil acceso.
Por otro lado, en relación con el cuidado del medio ambiente, la ONU (2019) destaca que:
las mujeres en los países de desarrollo son las primeras en dar respuesta al manejo de la riqueza medioambiental […] recoger el agua para cocinar y limpiar, utilizar la tierra para la ganadería, buscar comida, [… entre otras actividades; ellas] interactúan diariamente con los recursos naturales y ecosistemas […] Sin embargo, el reconocimiento de lo que las mujeres aportan o pueden aportar a la supervivencia del planeta y al desarrollo, sigue siendo limitado.
Nussbaum (2012) afirma que una gran parte de las mujeres en el mundo salen perdiendo por el hecho de ser mujeres y que viven atemorizadas por el miedo y la jerarquía, pero ellas son portadoras de capacidades y facultades humanas que las hacen merecedoras de su realización y prosperidad. Las normas sociales y culturales discriminatorias, tales como el acceso desigual a la tierra, al agua y otros recursos, así como la falta de voz en la toma de decisiones referidas a la planificación y gestión de la naturaleza, hacen que las mujeres limiten sus aportes. Desde esta perspectiva, se percibe una desigualdad en la vida de las mujeres de las comunidades rurales; sin embargo, la empatía de participar y generar impacto en áreas de producción, comercialización y bienestar social es de vital importancia.
Las propuestas de este trabajo son dirigidas al grupo de la Unidad Agroindustrial de la Mujer (UAIM) del Valle de Mexicali, Baja California, Méjico, con la finalidad de fortalecer su participación en el ámbito empresarial; dichas propuestas son provenientes de la intervención de la Facultad de Ingeniería (FI), Facultad de Pedagogía e Innovación Educativa (FPIE), Facultad de Ciencias Administrativas (FCA) y del Instituto de Investigación en Ciencias Veterinarias (IICV), unidades académicas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) que integran el grupo CERI.
en la economía del país las actividades agrícolas juegan un papel esencial, debido a que participan con un 2,5% en el producto interno bruto (PIB) y un flujo constante de inversión extranjera directa, aportando en el primer trimestre del 2022 un total de 22 millones de dólares estadounidenses.
Van Leur (2017) considera que la economía rural es más que sólo agricultura, debido a que ese contexto se caracteriza por una gran diversidad de actividades económicas, como lo son el procesamiento y la comercialización de productos agrícolas, así como actividades turísticas, mineras, de servicios o comercio. Así lo confirma la autora: “las economías rurales son más que sólo agricultura, las regiones rurales se caracterizan por una gran diversidad de actividades económicas, como el procesamiento y la comercialización de los productos agrícolas, el turismo, la minería y los servicios”. Lo anterior implica que es importante el apoyo al campo como producción primaria; pero, también habrá que buscar mecanismos que fortalezcan las demás acciones económicas que se presentan en el campo.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL, 2013) establece que las actividades económicas principales del medio rural son la agricultura y la ganadería; sin embargo, estas no son la fuente principal de ingreso en los hogares del campo, pues estos obtienen ingresos del salario por trabajos realizados dentro o fuera del campo. Por otra parte, existen actividades empresariales que en el campo conforman un factor muy importante para el desarrollo rural del país. Por lo que es importante conocer, evaluar y fortalecer las empresas y proyectos de emprendimiento en el campo.
González (2014) plantea que, en Méjico, existen alrededor de 56.700 organizaciones que operan en el medio rural, entre las que predominan las organizaciones económicas y gremiales; el 53,4% de estas organizaciones se concentran en siete estados del país: Oajaca (10,2%), Sonora (9,5%), Veracruz (9,2%), Chiapas (8,7%), Sinaloa (8%), Puebla (4%) y Campeche (3,8%); sin embargo, a pesar de estar formalizadas, el 48,1% de estas organizaciones no operan.
La economía de la ruralidad se concentra en las actividades agrícolas, salariales y empresariales; las mujeres desempeñan allí una importante función, y a ellas se les suman las actividades del hogar, el cuidado del bienestar de los miembros de sus familias, el abastecimiento de alimentos, entre otros roles (OIT, 2019). García (2006) menciona que, además de las actividades que refiere la OIT, las mujeres también contribuyen a la seguridad alimentaria del hogar, obtienen ingresos y se ocupan de la gestión de los recursos naturales y la biodiversidad. Estas actividades dependen de las limitaciones que encuentren sobre el acceso a la tierra, la mano de obra, el capital y la tecnología. La OIT (2019) indica que existen otras limitantes, como la discriminación de género, una participación excesiva en el trabajo no remunerado, una débil atención sanitaria, el difícil acceso a bienes inmuebles y servicios financieros, entre otras.
A pesar de las limitantes mencionadas, ONU Mujeres (s.f.) manifiesta que la participación de las mujeres ha ido en aumento, con lo que generan un crecimiento económico rápido. El aporte de las mujeres rurales es fundamental en la producción agrícola, la seguridad alimentaria y el desarrollo de sus comunidades. Según el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM, 2010), son las mujeres quienes producen entre el 60% y el 80% de los alimentos de los países en desarrollo y realizan hasta el 80% del trabajo agrícola en el mundo. El trabajo de la mujer se ha convertido en una parte importante del sustento familiar de los hogares rurales, el incremento de su participación en actividades económicas es provocada por la migración del hombre y en atención a la necesidad de diversificar los ingresos de sus hogares (Ramírez, 2011).
Según Ernst & Young (citada por Saavedra, 2020), las mujeres empresarias cuentan con negocios menos especializados, más limitados y en nichos de mercado específicos, en comparación con los negocios de los varones, a quienes este tipo de condiciones les permite obtener mayor rentabilidad. De acuerdo con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento y el Banco Mundial (2010), la mayoría de las empresas lideradas por mujeres en América Latina, incluyendo Méjico, se concentran en el sector comercio, debido a que en este sector no se exigen grandes inversiones de capital, hay poca solicitud de capacitaciones especializadas, y tampoco se requieren altos niveles educación, a lo que se suma la flexibilidad en ubicación y horarios; el sector comercial es en el que las mujeres mayormente participa, debido a que les permite realizar sus roles familiares y sociales.
Urbano et al. (2018), citando a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, indican que, en Méjico, de cada cinco pymes que se abren, tres están lideradas por mujeres. Según esto, las mujeres que viven en el medio rural y que se integran a una actividad económica deberán fortalecer sus capacidades empresariales, con el propósito de atender a unas dinámicas de trabajo que les permita obtener mayores ingresos para sus familias; y las universidades una vía factible para este proceso.
Las actividades fundamentales de las universidades consisten en la academia, investigación y vinculación o extensión; con el propósito de atender necesidades sociales, económicas y empresariales de una comunidad, región o país. Sin embargo, el proceso de vinculación universitaria requiere de una participación y colaboración activa de la sociedad y las empresas. Tamayo et al. (2021) indican que el sector académico constituye un actor trascendental en el ámbito del desarrollo socioeconómico y del bienestar social, en el sector urbano y el rural. El mejoramiento de la calidad de vida de la población se produce mediante la transferencia de tecnología y de la prestación oportuna de servicios; y en esto, la intervención universitaria, por medio de la vinculación o extensión, es de suma importancia para generar en los sectores de mayor vulnerabilidad un impacto sustantivo en su desarrollo económico y social, mediante el fortalecimiento de las empresas existentes o la creación de otras.
CompuSoluciones (2020) indica que el objetivo principal de la capacitación empresarial consiste en mejorar la eficiencia de los trabajadores para que su aporte permita alcanzar los índices requeridos en la productividad; de lo que se deriva que las universidades deberán establecer estrategias de vinculación mediante capacitaciones que impacten de manera efectiva al buen desarrollo de habilidades empresariales. Ramos et al. (2022) plantean que existen ciertas limitantes para una vinculación efectiva entre universidad y sector empresarial, entre las que se encuentran: falta de preparación de los dirigentes empresariales, carencia de directrices que estimulen la vinculación, pocas acciones de capacitación a los dirigentes empresariales y el no aprovechamiento del potencial científico de la universidad en la solución de problemas de la empresa.
En este sentido, se requerirá de un trabajo conjunto entre universidad y sector empresarial para que los procesos de desarrollo de capacidades, a través de las capacitaciones, sean mucho más acordes a la realidad y a las condiciones estructurales de las universidades. El Gobierno del Estado de Baja California (Dirección Estadística, 2023) menciona que se contabilizaron 42.511 patrones registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Baja California, de los cuales el 98,5% corresponden a pymes que dan empleo a cerca del 60% del personal ocupado (En constante movimiento, 2023).
El Gobierno de Mexicali (2021), en su “Plan Municipal de Desarrollo 2022-2024”, menciona que existen en el municipio 35.010 unidades económicas que representan 83,4% del total; el resto se encuentran en el Valle de Mexicali, y son lideradas por empresarios o empresarias. Según Pérez (2023), las pymes lideradas por mujeres en el país alcanzan a generar el 72% de los empleos en Méjico, es decir, el liderazgo femenino deberá también considerar que el desarrollo de capacidades es fundamental para el buen funcionamiento de sus empresas.
Según Senge (2007), la capacitación es una inversión para el saber y la experiencia como activos intangibles, por tal razón las organizaciones procuran el desarrollo a través de la gestión del capital humano. Por su parte, para Attorresi (2009), la capacitación actúa como un importante incentivo y motiva al personal a colaborar y lograr un compromiso mayor al sentirse parte de un plan integrado por la organización. Las acciones de capacitación son: cursos, talleres, diplomados, entre otros; en estos, se obtienen conocimientos teóricos y prácticos que actualizan el conocimiento adquirido de las personas para desarrollar nuevos conocimientos. Para el Gobierno de Méjico (Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo, 2018), la capacitación fortalece la capacidad de respuesta ante los cambios del entorno o bien ante requerimientos laborales, con lo que se incrementa el desempeño y se obtiene mayor confianza, al desarrollar aptitudes y actitudes.
El generar capacitaciones es un esfuerzo compartido entre universidades, a través de la intervención de profesores-investigadores y el gobierno. Las necesidades de capacitación para las mujeres rurales líderes de negocios son: emprendimiento, liderazgo, responsabilidad social, administración y mercadotecnia, por lo que los grupos interdisciplinarios son indispensables. González (2016) hace hincapié en que la función de la interdisciplina consiste en que no solamente se debe pensar y trabajar en una sola línea, sino conjugar diferentes disciplinas, para entender al “otro”, tener la capacidad de entender sus metodologías y maneras de pensar con un lenguaje en común para resolver problemas que no se podrían resolver de otra manera, sino con la conjunción de diferentes áreas.
El emprendimiento en agrupaciones de mujeres del campo deberá concentrarse en disciplinas tales como; liderazgo, responsabilidad social, administración y mercadotecnia; entre otras. García (2023) afirma que el emprendimiento rural requiere desarrollar habilidades empresariales que impulsen la modernidad en los métodos y las técnicas que contribuyan a tecnificar a la población rural, para ofrecer así servicios nuevos o servicios que sean renovados por la adquisición del nuevo conocimiento.
El Observatorio de la Mujer en Nueva Ruralidad (2023) menciona que las capacitaciones en temas de liderazgo, tecnologías, financiamiento, entre otros, dirigidos a empresas lideradas por mujeres del campo les permitirá contar con una mayor voz y participación en la toma de decisiones. Monge (2023) también manifiesta que, en el proceso de emprendimiento de las mujeres del campo y su equipo de trabajo, se requiere una capacitación en la gestión administrativa, debido a que el uso adecuado de sus recursos depende de ello, y para lograrlo será necesario elaborar un plan de acción que clarifique su modelo de negocio y que logre concebir a su administración como un sistema integral.
Además de la gestión administrativa, la responsabilidad social también es un tema que forma parte de las capacitaciones empresariales; estas deben orientar a los negocios rurales, atendiendo al enfoque y dirección del negocio. Carroll (1999) afirma que la responsabilidad social se compone de cuatro ejes: económico, legal, ético y filantrópico, con lo que se busca llegar a un fin común en beneficio de la sociedad, cumplir con la ley y ser ético. Las mujeres empresarias rurales deben integrar la responsabilidad social como parte de su visión y misión organizacional. Muñoz et al. (2019) proponen integrar la lógica del pensamiento empresarial con las capacitaciones de responsabilidad social, buscando, al tiempo, la rentabilidad financiera, la evaluación del impacto al cumplir con los clientes, consumidores e inversionistas, y la minimización del impacto sobre el medio ambiente, además, de ser posible, el apoyo a las comunidades vulnerables que estén o no en su área de influencia.
La investigación es de corte cualitativo con análisis descriptivo; se apoya en las técnicas de recolección de datos a través de grupo de discusión, la observación y la entrevista, en las que participan las mujeres dedicadas a la producción de nopal en el ejido Tabasco del Valle de Mexicali, Baja California, Méjico. La Unidad Agroindustrial de la Mujer (UAIM) fue el sujeto de estudio integrado por 15 mujeres.
El grupo de discusión se llevó a cabo el 8 de octubre de 2022 en la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria y de Ciencias del Mar (DGETI CM) del Ejido Tabasco, donde participaron tres representantes del UAIM, el C. Arturo Carrillo Soto representante de la DGETI CM y la brigadista C. Edna Guadalupe Moreno Yáñez, responsable de las capacitaciones al grupo. La técnica de observación consistió en una visita guiada al terreno donde las empresarias manifestaron contar con las pencas de nopal ya sembradas; además, se acudió a las instalaciones de la DGETI CM del Ejido Tabasco donde se encuentran los equipos y las herramientas de trabajo para la transformación del producto. Una herramienta adicional utilizada fue la aplicación de una entrevista guiada a la líder del grupo del UAIM, la C. Celia Patricia Castañeda Ramírez, donde se concretaron los temas de intervención por parte del grupo CERI.
El grupo de discusión reunió al grupo CERO con las empresarias: C. Elvira Anaya Aguilar, C. Mariela Serrano Sansón y la C. Celia Patricia Castañeda Ramírez (esta última es la líder del grupo), quienes fueron acompañadas por el Mtro. Arturo Carrillo Soto (representante de la DGETI CM) y la Mtra. Edna Guadalupe Moreno Yáñez (brigadista de la misma dirección tecnológica). En dicha sesión, se informó que se iniciaría la producción de nopal con alrededor de 15 empresarias, siendo el Mtro. Carrillo quien fungía como asesor en el proceso de producción, debido a que es quién cuenta con el conocimiento del proceso de producción del nopal, tratamiento de tierra, fertilización, control de plagas, siembra, cuidado y riego (ver imagen 1).
Imagen 1. Reunión con las mujeres del grupo UAIM

Fuente: archivo del proyecto.
La finalidad del grupo de discusión fue conocer las necesidades de capacitación, en el proyecto de producción y comercialización del nopal. Se detectó la intención de vender el producto en fresco, así como la transformación del nopal en dulce, conserva y seco. Las empresarias manifestaron el deseo de llegar a ser reconocidas a través de la marca, por tal motivo se elaboró una etiqueta comercial, de nombre “Delisco” que es una mezcla de las palabras Delicioso y del nombre del poblado conocido como Ejido Tabasco (ver imagen 2).
Imagen 2. Etiqueta comercial “Delisco”

Fuente: elaboración propia.
En la aplicación de la técnica de observación se visitó la parcela donde se encontraba la siembra del nopal, y se observó que contaban hasta ese momento con 4.500 pencas de nopal sembradas y que faltaban 1.500 más para cubrir su meta de 6.000 plantas. Además, se visitaron las instalaciones de la DGETI CM del Ejido Tabasco, donde se realizará la transformación del producto, y se observó que dichas instalaciones al momento de la visita no contaban con el equipo necesario para este proceso.
En el mes de febrero de 2023 se entrevistó a la líder del grupo UAIM Celia Patricia Castañeda Ramírez en su domicilio; se acordó el tipo y el número de capacitaciones requeridas por el grupo para el desarrollo de capacidades empresariales, entre las que se encuentran: 1) uso de redes sociales, específicamente el manejo de Facebook y aplicaciones móviles; 2) uso de tecnologías para optimizar el proceso de producción; 3) diseño de la estructura de la organización y 4) capacitaciones en el áreas administrativas (ver tabla 1).
Tabla 1: Propuesta de atención para el proyecto:
Apoyo a unidad Agroindustrial de la Mujer
Unidades académicas | Fase | Acuerdos | Propuesta de intervención |
CERI | I | Estudio de Línea Base (entrevista) | Aplicación de una entrevista a UAIM |
|---|---|---|---|
FI/FPIE/FCA | II | Curso de redes sociales como Facebook y aplicaciones que apoyen la comercialización del proyecto |
|
FPIE/FCA | III | Diseñar de la estructura organizacional |
|
FPIE/FCA | IV | Capacitar en el área de administración |
|
Fuente: elaboración propia.
El desarrollo rural, concebido como el proceso de crecimiento y revitalización equilibrado, integrado y autosostenible, destinado a mejorar las condiciones de vida de la población rural, requiere de grupos sociales que desarrollen actividades empresariales y que deben contar con participación del gobierno, la sociedad y las universidades, con el propósito de que la sinergia entre estas tres esferas concluya en el desarrollo de las comunidades rurales.
En relación con los Objetivos del Desarrollo Sustentable, particularmente en el objetivo 5, referido a equidad de género, es pertinente puntualizar que la intención de este proyecto es involucrar a las mujeres del campo en la participación de capacitaciones que permitan el desarrollo de capacidades y habilidades en el manejo de sus negocios, de tal forma que el trabajo digno y su esfuerzo deriven en mayores ingresos para sus hogares. En el caso del grupo de mujeres UAIM del Ejido Tabasco, del Valle de Mexicali, Baja California, Méjico, el gobierno ha participado con apoyo directo a través de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural Baja California, que entregó pencas de nopal al grupo de mujeres para iniciar con la actividad comercial. El proceso de producción, tratamiento de la tierra, fertilización, control de plagas, siembra, cuidado y riego es parte de la asesoría técnica que queda a cargo de la DGETI CM.
Además de la participación del gobierno, es necesario que las universidades colaboren en el proceso de formación de los grupos sociales; en el caso del grupo UAIM la UABC, la universidad realiza el proceso de desarrollo de capacidades a través del grupo de profesores-investigadores denominado CERI, quienes proponen acciones de capacitación en el uso de redes sociales para la comercialización, el diseño organizacional y las áreas administrativas.
La capacitación en redes sociales atiende a áreas de oportunidad como el dominio de Facebook para publicitar su negocio y aplicaciones de telefonía móvil, con el fin de utilizar medios digitales de comercialización. El curso de capacitación en diseño organizacional aborda los distintivos de marca como logotipo, slogan, organigrama y descripción de puestos, para posicionar el negocio de forma estructurada. Y, por último, la capacitación de áreas administrativas va en función de establecer controles internos para la efectiva toma de decisiones.
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