Teuken Bidikay
Artículo de investigación E24A13. ❖ Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Recibido: 12.07.2023. ❖ Aprobado versión final: 19.11.2023.
JEL: D63, I31 ❖ Pp. 15-34 ❖ doi: 10.33571/teuken.v14n23a2

El papel de la mujer en la investigación científica:

retos y avances en Méjico.

Yesbek Rocío Morales Paredes - Teresa Gladys Cerón Carrillo
Norma Angélica Santiesteban López - María Elena Pérez Terrón
MÉJICO
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Yesbek Rocío Morales es Docente Investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en Puebla, Méjico.
Teresa Gladys Cerón es Química Farmacéutica, Bióloga, Doctora en Ciencias de los Alimentos y Docente Investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en Puebla Méjico.
Norma Angélica Santiesteban es Doctora en Ciencias de los Alimentos y profesora de la Facultad de Administración de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en Puebla, Méjico.
María Elena Pérez es Doctora en Investigación Educativa y profesora de la Facultad de Administración de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en Puebla, Méjico.

Resumen: La desigualdad de oportunidades para las mujeres en el trabajo académico, investigación científica y desarrollo tecnológico es un problema persistente. El presente artículo tiene como objetivo analizar los retos y avances de las mujeres investigadoras en Méjico. Lo anterior, se realizó mediante un estudio mixto y transversal, empleando chi cuadrada y análisis bivariado. Los resultados mostraron que un 79.40% de las encuestadas han sufrido algún tipo de discriminación como investigadoras, siendo “comentarios desconsiderados” el porcentaje más alto (14%). El resultado de chi cuadrada mostró que existe una relación entre el acceso a un sistema de retribución equitativo y la pertenencia al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores a obtención de un puesto laboral estable se presenta como el desafío con el mayor porcentaje (25%)

Palabras clave: investigación científica, mujer, discriminación, desafíos, Méjico

The role of women in scientific research:

challenges and advances in Mexico

Abstract: The inequality of opportunities for women in academic work, scientific research, and technological development is a persistent problem. The present article aims to analyze the challenges and progress of women researchers in Mexico. The aforementioned was carried out through a mixed and cross-sectional study, employing chi-squared and bivariate analysis. The results showed that 79.40% of the respondents have experienced some form of discrimination as researchers, with "disregardful comments" as the highest percentage (14%). The chi-squared result demonstrated a relationship between access to an equitable compensation system and membership in the National System of Women and Men Researchers. The attainment of a stable job position emerged as the challenge with the highest percentage (25%).

Keywords: scientific investigation, woman, discrimination, challenge, Mexico.

O papel das mulheres na pesquisa científica:

desafios e avanços no México

Resumo: A desigualdade de oportunidades para mulheres no trabalho acadêmico, pesquisa científica e desenvolvimento tecnológico é um problema persistente. O presente artigo tem como objetivo analisar os desafios e avanços das mulheres pesquisadoras no México. O mencionado foi realizado por meio de um estudo misto e transversal, empregando qui-quadrado e análise bivariada. Os resultados mostraram que 79,40% das entrevistadas sofreram algum tipo de discriminação como pesquisadoras, sendo "comentários desconsiderados" a porcentagem mais alta (14%). O resultado do qui-quadrado demonstrou que há uma relação entre o acesso a um sistema de remuneração equitativa e a adesão ao Sistema Nacional de Pesquisadoras e Pesquisadores. Alcançar uma posição de trabalho estável emergiu como o desafio com a maior porcentagem (25%).

Palavras-chave: pesquisa científica, mulheres, discriminação, desafios, México.

***

1. Introducción

Las mujeres siempre han sido parte fundamental de la actividad humana desde la aparición de la especie, han hecho posible grandes beneficios para la humanidad y han desempeñado un papel esencial en la investigación, aunque enfrentan numerosos retos y desafíos que dificultan su progreso y limitan sus oportunidades de éxito. Respecto a la brecha salarial menos de la mitad de las mujeres en edad productiva trabajan en un empleo remunerado y de éstas, la mayoría percibe menores ingresos que los hombres que se desempeñan en el mismo campo laboral (Comisión Económica para América Latina y El Caribe, CEPAL, 2021). Existen ciertos esquemas institucionales que fomentan la invisibilidad de las mujeres en la ciencia sufriendo discriminación, por ser consideradas menos competentes debido a los sesgos de género y estereotipos culturales, influyendo en la toma de decisiones que no las benefician en el momento de generar conocimiento científico (Organización de Naciones Unidas para el Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, 2012), lo cual ha provocado la inexistencia de modelos femeninos a seguir. La diferenciación de género, negando la igualdad de oportunidades para las mujeres, se traduce en marcadas limitaciones en el trabajo académico, investigación científica y desarrollo tecnológico. En la investigación científica y académica actual, la falta de equidad de género para las mujeres, es un problema persistente. Es fundamental tomar medidas para abordar estos desafíos, como implementar políticas de equidad de género, promover la representación equitativa en puestos de liderazgo y fomentar un entorno inclusivo y libre de sesgos en la investigación y academia. El presente artículo resalta la percepción de académicas y científicas mejicanas con respecto a los desafíos y retos que enfrentan en la investigación a través de un enfoque mixto mediante la aplicación de información cuantitativa y cualitativa.

2. Marco contextual

En la investigación científica y académica actual las mujeres investigadoras enfrentan diversos obstáculos. De acuerdo a Moss-Racus et al.,( 2012) algunos de los desafíos más comunes incluyen:

2.1. Falta de equidad de género

La falta de equidad de género en la mujer investigadora tiene importantes implicaciones para la sociedad en su conjunto, ya que limita la diversidad de perspectivas y conocimientos en la investigación y obstaculiza el avance científico. Es fundamental tomar medidas para abordar estos desafíos como implementar políticas de equidad de género, promover la representación equitativa en puestos de liderazgo y fomentar un entorno inclusivo y libre de sesgos en la investigación y academia. En ese sentido, Kanter et al., (2018) destacan que las mujeres están subrepresentadas en puestos de liderazgo en la academia y ciencia, y enfrentan barreras sistémicas que afectan su progresión profesional; Knobloch-Westerwick et al., (2013) demuestran que existe un sesgo de género en la percepción de la calidad de las publicaciones científicas, lo que puede afectar las oportunidades de las mujeres investigadoras.

Estos estudios son solo ejemplos, pero hay una amplia investigación y literatura académica y científica que respalda la existencia de la falta de equidad de género en la investigación actual.

2.2. Brecha salarial

El concepto inicial de Brecha Salarial de Género (BSG) definido por Sallé y Molpeceres (2010: 21), como “el promedio de las retribuciones brutas por hora de las mujeres como porcentaje del promedio de las retribuciones brutas por hora de los hombres”. Comparar salarios por hora trabajada supone un nivel de ajuste superior al de la brecha salarial bruta, que considera la diferencia salarial de las retribuciones totales anuales de las mujeres en relación con las totales anuales de los hombres.

Cabe señalar que “las investigaciones sobre la brecha salarial se han centrado más en la medición de su magnitud que en los factores explicativos de la misma, muy probablemente a causa de la complejidad de estos últimos.

Por otro lado, según un estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2020, las mujeres ganaban en promedio un 34.3% menos que los hombres por el mismo trabajo (Brecha salarial de género en Méjico, 2020, INEGI]. Se ha mencionado que existen varias razones contribuyen a esta brecha salarial. Uno de los factores clave es la discriminación de género en el lugar de trabajo, donde las mujeres enfrentan obstáculos para acceder a puestos de liderazgo y oportunidades de desarrollo profesional. Además, la segregación ocupacional, donde las mujeres tienden a concentrarse en sectores con salarios más bajos, también contribuye significativamente (Fernández Salinas, 2018). La brecha salarial de género no solo afecta a las mujeres individualmente, sino que también tiene implicaciones socioeconómicas más amplias. Limita el crecimiento económico al desaprovechar el potencial completo de la fuerza laboral femenina y aumenta la pobreza entre las mujeres y sus familias (Rodríguez López, 2019)

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, 2022), se puede considerar a Méjico como un mercado con una gran desigualdad. De manera general, aproximadamente sólo un 45% de las mujeres en edad productiva (mayores de 15 años) trabajan en un empleo remunerado y de estas, la mayoría percibe menores ingresos que los hombres que se desempeñan en el mismo campo laboral. Tan sólo en el 2022 esta brecha fue del 14% en promedio, sin embargo, hay estados en los que esta brecha es mayor, como Oaxaca, Colima e Hidalgo con un porcentaje promedio de 25% (Pérez Sánchez, 2022).

No se conoce una sola razón por la cual esta brecha existe, sin embargo, hay algunos factores que se relacionan a ésta, siendo;

Aunado a esto, la Organización de las Naciones Unidas (ONU, 2020) establece que el porcentaje de mujeres en trabajos temporales es mayor, por lo que los ingresos en estos empleos también son menores. Esto se debe a que, en la sociedad, el reparto de trabajo no remunerado del hogar es muy desigual, por lo que el ingreso de las mujeres en el hogar se considera como algo complementario y también debido a la falta de empatía por parte de las organizaciones por no ofrecer ayuda en el cuidado de menores o personas mayores (Instituto Mejicano para la Competitividad, 2022). Ahora bien, tanto la carga cultural y social justifican la preferencia de las mujeres por sectores de baja productividad, sin embargo, en la actualidad la maternidad genera discriminación, lo que deriva en menores probabilidades de obtener empleos de mayor nivel y por lo tanto, salarios bien remunerados (Rodríguez López, 2019). Se ha establecido dentro de esta brecha salarial el fenómeno denominado “Techo de cristal” que, de acuerdo con la Comisión Nacional para Prevenir y erradicar la violencia contra las mujeres (2019), se define como “un conjunto de normas no escritas al interior de las organizaciones que dificulta a las mujeres tener acceso a los puestos de alta dirección, lo que resulta en su atascamiento laboral”. De acuerdo con los datos obtenidos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (2022) las mujeres que trabajan en alguna área de ciencias y tecnología perciben 16.2% menos que los hombres en la misma. En general, se puede decir que la brecha salarial es el resultado de prácticas sociales como el acceso a la educación y las propias recompensas de las instituciones, así como el reparto de la carga familiar. De igual forma, la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (2022) indica que factores como el estado civil y el número de hijos influyen sobre la probabilidad de participar en el mercado laboral y es que estar casada, reduce en un 15% esta probabilidad y sumado a esto, la presencia de hijos menores de 5 años la disminuye en un 9%. En promedio se conoce que en las carreras STEM los hombres profesionistas tienen un ingreso mensual de $13,316 pesos y las mujeres de $12,380 pesos, es decir, un 18% menos (Doberganes y Torres-Tirado, 2022). En Méjico, durante la pandemia, esta brecha se vio reducida hasta en un 11% debido a que cierto porcentaje de mujeres que se encontraban laborando fueron separadas de sus puestos y los hombres percibían menores ingresos. Sin embargo, esta brecha salarial sí se ha visto reducida de los años 2018 al 2021 en un punto porcentual, como resultado de los programas para reducir desigualdades en el país (Doberganes y Torres-Tirado, 2022)

2.3. Sesgo de género en la evaluación de proyectos

De acuerdo con Avendaño et al. (2021), se ha observado que la participación de mujeres en los cargos de mando del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) es alta ya que 60% de los puestos de jefatura de unidad pertenecen a las mujeres. Si bien esto representa un avance en cuanto a la presencia de Instituciones dedicadas a la investigación, su participación sigue estando disminuida en puestos de toma de decisiones, asociaciones científicas y academias.

Según Jasso, Gómez y Orozco (2016) hay ciertos esquemas institucionales que fomentan la invisibilidad de las mujeres en la ciencia siendo un ejemplo muy claro el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) por parte del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología CONAHCYT, y es que este sistema invita a la constante evaluación para el ingreso, permanencia o ascenso en este. Estas evaluaciones son generadas por comités que en su mayoría están compuestos por hombres, teniendo las mujeres tan sólo una participación del 20% (2022). Este sistema de evaluación también se encuentra presente en las instituciones de educación superior en donde se clasifica a los profesores con base en sus reconocimientos, por lo que en este sentido las mujeres han encontrado cada vez más obstáculos para subir y prevalecer en un sistema por demás androcéntrico.

Con esto se reconoce que hay estereotipos sociales que son impuestos a las mujeres porque deben de luchar para ser reconocidas en el ámbito científico por universidades y el propio CONAHCYT, donde se ha visto reducida la participación de ellas en el aporte de la ciencia para contribuir a la transformación de todas las áreas del conocimiento.

2.4. Sesgo de género en la investigación

En la actualidad, la discriminación resulta un tema común ya que ninguna persona está exenta de ella. En el ámbito de la investigación, existe el llamado “sesgo de género”, definido como el planteamiento equivocado de similitudes o diferencias entre hombres y mujeres al realizar investigaciones científicas, afectando de forma más habitual a las segundas, causando así una discriminación tácita que relega a las mujeres investigadoras, generando pruebas, muestras o resultados incorrectos, parciales o insensibles (Chillet, 2011) que no representan a la comunidad femenina en los diversos estudios científicos en el mundo.

Por citar solo un ejemplo, en el ramo médico, se ha demostrado que las diferencias fisiológicas propias de cada sexo, influyen en el estado de salud y enfermedad de cada persona, por lo que la realización de investigaciones androcentristas que toman como muestras válidas aquellas sin mujeres, deriva en la generación de resultados no inclusivos y que pudieran representar sesgos importantes para la formulación de conclusiones.

En diversos estudios basados en la metodología denominada STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas por sus siglas en inglés), las mujeres sufren discriminación, ya que son consideradas menos competentes como resultado de sesgos de género y estereotipos culturales, influyendo en la toma de decisiones que benefician a los hombres en el momento de generar conocimiento científico, actuando como limitaciones para que las mujeres se interesen en profesiones e investigaciones del ramo. Estos estereotipos son adoptados desde la infancia y pueden influenciar las actitudes académicas y el desempeño de las mujeres (Master y Meltzoff, 2017), sin embargo, modificarlos podría mejorar la participación femenina.

En el mismo sentido y de acuerdo a Cruz (2021), las científicas tienen acceso a menos fondos económicos para realizar investigación, comparadas con las tasas de éxito de los hombres en ese sentido, por lo que es necesario el establecimiento de estrategias que permitan erradicar estos sesgos que no benefician la investigación científica a nivel mundial.

2.5. Falta de modelos femeninos a seguir en la investigación

La participación de las mujeres en la investigación científica en los diversos campos de las ciencias, debe ser el sostén primordial, ya que contribuye a una mejor calidad de vida y bienestar social, la formación de futuros profesionales dedicados a la investigación, para igualar el número de mujeres con respecto al de los hombres en los trabajos de investigación, procurando desarrollar al máximo las potencialidades femeninas, otorgándoles las mismas condiciones de igualdad, derechos y obligaciones, lo mismo que las remuneraciones de trabajo.

Frédéric Vacheron, representante de la UNESCO en Méjico, durante la premiación para las Mujeres en la Ciencia aseguró que “Según el informe de la Unesco sobre la ciencia de 2021, a las mujeres, se les conceden menos fondos para la investigación que a los hombres y tienen menos posibilidades de promoción” (Vacheron, 2022).

2.6. La diversidad de género en los modelos a seguir

Las mujeres son una parte primordial para el desarrollo de las tecnologías, por esta razón existen estudios que demuestran que las mujeres tienen beneficios a la superación de diversas barreras para estar presentes en la tecnología, sin embargo, en la actualidad todavía los porcentajes están bajos respecto al género masculino. (Dalbagni, 2022). De esta manera, ellas son inspiradoras como modelos a seguir, ya que el liderazgo que ejercen permite que otras mujeres quieran desarrollar eso roles y así ser visibles en las organizaciones, son la inspiración de muchas más.

¿En la diversidad de género, cómo elegir correctamente los modelos a seguir?

Es cuando alguien cercano a ellas es un modelo a seguir, es inspirador, aunque no siempre se pueda conseguir, por los errores que se pueden presentar de igual manera son diferentes los tiempos y espacios, sin embargo, se recomienda la visibilidad pude desafiar de una manera efectiva a los estereotipos establecidos. Tener algunos comentarios de diversas historias, ampliará y facilitará querer copiar el modelo a seguir para lograr el éxito. Desde el lugar de trabajo es importante el reconocimiento a las mujeres ya que ellas serán la inspiración de futuras generaciones, tal es el caso de diversas investigadoras en diferentes instituciones o mujeres en puestos administrativos de alto nivel y rectorías.

Existen diversas publicaciones en revistas y notas periodísticas (Aranda, 2023 y Toche, 2023) que hacen mención de mujeres exitosas en el ámbito de la investigación para tomar como ejemplo a seguir por su destacada participación en la ciencia.

Las mujeres que son inspiración en una sociedad que es incluyente se han destacado en las diferentes áreas del conocimiento; como son historia, ciencias políticas, económicas, sociales, culturales y STEAM (Vargas et al., 2020).

2.7. Avances en la participación de la mujer en la investigación

2.7.1. Políticas públicas para fomentar la equidad de género

Diversas políticas públicas se han implementado en diferentes países para fomentar la equidad de género. A continuación, se presentan algunas de ellas:

Políticas de conciliación laboral y familiar: Se promueven medidas como horarios flexibles, guarderías en el lugar de trabajo y opciones para laborar de manera remota y así facilitar la conciliación entre ésta y las responsabilidades familiares.

2.8. Incremento en la participación de mujeres en la investigación científica

A pesar de que las mujeres siguen siendo un grupo reducido desde el punto de vista científico y de la realización de investigación, se ha demostrado que en los últimos años están ganando espacio en áreas como humanidades, ciencias de la conducta, medicina, ciencias sociales, biología y química (Cárdenas, 2015). Si bien, esto representa un gran avance, aún hay un largo camino por recorrer para seguir haciendo frente a limitaciones como trabajo y sueldos justos y dignos, inequidad en oportunidades de formación académica y escasa probabilidad de conseguir puestos de responsabilidad, entre otros aspectos (Morales y Morales, 2023).

En este tenor, es importante mencionar que hasta el 2022 solo el 38.2% de miembros del SNI son mujeres, cifra que se ve reducida hasta el 20% conforme aumenta el nivel como SNI 2, SNI 3 y Emeritazgo (CONACYT, 2022), lo cual continúa representando una gran desventaja para las investigadoras en el país.

Si bien en Méjico existen contadas leyes que apoyan a la mujer en el desarrollo de la investigación, así como de asociaciones que incentivan su presencia en la ciencia, como el Grupo por la Mujer en la Ciencia, Asociación Mejicana de Mujeres en la Ciencia, redes de investigación que se interesan por estudios de género u otras áreas como las temáticas del CONAHCYT, Redes de Colaboración Regionales y Nacionales de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y las Redes de colaboración de Cuerpos Académicos del Programa para el Desarrollo Profesional Docente (PRODEP); es importante continuar con la búsqueda de oportunidades y participación de la mujer en la investigación científica.

3. Metodología

El presente artículo empleó un estudio mixto de tipo transversal, utilizando una prueba de hipótesis de chi cuadrada con un intervalo de confianza de 0.05, y un análisis bivariado para comparar dos variables (pertenencia al SNII y Sistema de retribución equitativo), con el uso de IBM SPSS Statistics v.20.

Se realizó la aplicación de una encuesta a una muestra no probabilística y aleatorio de 17 ítems, de los cuales once fueron con escala Likert de 5 puntos, cinco con opción de respuesta múltiple y uno con respuesta dicotómica por medio de Google Forms con el uso de diferentes redes sociales (WhatsApp, Facebook e Instagram), obteniendo la participación de 247 investigadoras. La aplicación de las mismas se realizó en los meses de mayo, junio y julio de 2023.

4. Resultados y discusión

En la tabla 1 se muestran algunas generalidades de las 247 investigadoras encuestadas.

Tabla 1. Generalidades de investigadoras encuestadas

Edad

25-29 años

30-34 años

35-39 años

40-44 años

45-50 años

Mayor a 50 años

4.86%

19.03%

26.32%

23.89%

13.36%

12.55%

Pertenece al SNII

Si

No

49.00%

51.00%

Ha sufrido discriminación como investigadora

Si

No

79.40%

20.60%

En la Tabla 1 se muestra que el 79.40% de las mujeres ha sufrido algún tipo de discriminación como investigadora, esto puede deberse a la existencia de un clima académico negativo en el cual no se percibe a las mujeres como investigadoras afectando su bienestar psicológico e identidad (Settles, O’Connor, Yap, 2016).

Dentro de los elementos evaluados se determinó que el 50.20% de las encuestadas incluye como sujeto de estudio en sus investigaciones a las realidades femeninas. De acuerdo con Sugimoto et al. (2019) establece que la inclusión de la realidad femenina dentro de la investigación se ve afectada por la disminuida inclusión de éstas en diferentes áreas de investigación. Sin embargo, en algunos casos, esto se ve influenciado por la existencia de factores de interferencia como el ciclo menstrual (en el caso de las ciencias básicas) ya que pueden presentarse interacciones difíciles de controlar. En este aspecto, países como Canadá y Estados Unidos han realizado guías que establecen la adecuada incorporación de mujeres en ensayos clínicos y en la investigación en general (National Institutes of Health, 2001; Government of Canada, 1997; Canadian Institutes of Health Research, 2009).

El 29.95% indicaron pertenecer a alguna asociación o grupo femenino que impulse el desarrollo de mujeres investigadoras en Méjico o el mundo. Lo anterior, se encuentra en concordancia con lo publicado por Mendieta-Ramírez (2015), en donde se establece que en 2014 sólo el 34% de los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores eran mujeres y cuatro años después, es decir, en el 2018, esta cifra cambió solamente en un punto porcentual (Instituto Nacional de las Mujeres, 2018).

En la tabla 2 se muestran los resultados del análisis bivariado considerando la opinión de las investigadoras con respecto a contar con un sistema de retribución equitativo en su organización laboral y la pertenencia al SNII, del mismo modo se realizó un análisis de chi cuadrada para determinar para describir la relación entre dos variables (Cerda y Villarroel, 2007).

La HO que se presenta en este caso es que si existe una relación entre el acceso a un sistema de retribución equitativo y la pertenencia al SNII de las mujeres encuestadas.

Tabla 2. Análisis bivariado pertenencia al SNII vs. sistema de retribución equitativo

Su empresa cuenta con un sistema

de retribución equitativo

Completo acuerdo

De acuerdo

No acuerdo / No desacuerdo

En desacuerdo

Completo desacuerdo

Total

Pertenece al SNII

Si

21

22

35

16

27

121

No

15

20

23

24

44

126

Total

36

42

58

40

71

247

Anexo Chi cuadrado

Prueba de Chi cuadrado

Valor

gl

Significación asintónica (bilateral)

Chi-cuadrado de Pearson

9.151a

4

0.057

Razón de verosimilitud

9.221

4

0.056

Asociación lineal por lineal

6.051

1

0.014

N de casos válidos

247

De acuerdo con la Tabla 2, la HO se acepta ya que p>0.05 por lo que sí se establece una relación entre un sistema de retribución equitativo y la pertenencia al SNII.

El 44.93% de las mujeres encuestadas indican que su empresa no cuenta con un sistema de retribución equitativo, 48.58% observan que no se establece una proporcionalidad entre el valor aportado por cada persona y la retribución percibida. Del mismo modo, 55.06% considera que es inequitativo (en relación al género), el equipo de personas que establecen y aplican las políticas de evaluación y retribución de su organización, provocando al mismo tiempo que la toma de decisiones sea también inequitativa en lo que respecta a la diferencia de género.

Se puede observar que las mujeres que contestaron que no cuentan con un sistema de retribución equitativo, no pertenecen al SNII. Esto se relaciona con la brecha de género existente en la actualidad en países de América Latina y en específico Méjico, que se encuentra entre los que tienen menor porcentaje de mujeres investigadoras (menos del 34%). Lo anterior, también se encuentra ligado con la subrepresentación de mujeres en diversas áreas del conocimiento, pero sobre todo en áreas STEM (ONU, 2020).

En la tabla 3 se muestran los resultados del análisis bivariado considerando la edad de las investigadoras encuestadas y la necesidad de contar con mayores incentivos para incrementar el número de investigadoras en Méjico.

Tabla 3. Análisis bivariado edad vs. necesidad de mayores incentivos económicos.

Necesidad de mayores incentivos económicos para incrementar

el número de investigadoras en Méjico

Edad

(años)

Completo acuerdo

De

acuerdo

No acuerdo

/ No desacuerdo

En desacuerdo

Completo desacuerdo

Total

25-29

10

2

0

0

0

12

30-34

34

12

0

1

0

47

35-39

36

20

4

3

2

65

40-44

26

19

11

2

1

59

45-50

18

12

1

0

2

33

Más de 50

14

11

5

1

0

31

Total

138

76

21

7

5

247

Con base en los resultados obtenidos de la aplicación de la encuesta, el 86.63% de las investigadoras piensan que es necesario mayores incentivos económicos para incrementar el número de investigadoras en el país. Aunque la participación de las mujeres en las diferentes áreas productivas ha incrementado, se ha establecido una relación negativa entre los sectores productivos en donde hay mayor cantidad de mujeres y la productividad de éstas y es que las mujeres ganan en promedio 17% menos que los hombres que se encuentran en un mismo puesto (Organización Internacional del Trabajo, OIT, 2019).

El 73.27% indican que el empoderamiento de las científicas mejicanas en niveles jerárquicos superiores es factor de mayor visibilidad y reconocimiento de ellas, sin embargo, el 48.58% indican que no existe una relación entre el número de mujeres investigadoras y el número de científicas influyentes en las diferentes áreas del conocimiento. Y es que el empoderamiento puede ser medido con diferentes indicadores según cada país, relacionándose también con la autonomía de éstas. Así, algunos indicadores comunes son: la movilidad y trabajo fuera de casa, toma de decisiones y contribución económica (García, 2002)

Con respecto a las políticas públicas vigentes en el país, solo el 26.31% las percibe como fomentadoras de la equidad de género en la investigación científica y académica, por lo que el 70.04% piensan que las políticas públicas de equidad de género en Méjico, ayudarían a incrementar el reconocimiento del trabajo de las mujeres científicas.

La ONU no es ajena a la incorporación de políticas a favor de la igualdad de género por lo que declaró el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia celebrándose el 11 de febrero, teniendo como principal objetivo la participación, igualdad y empoderamiento de las mujeres y niñas en las ciencias. En Méjico se creó el Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en concordancia con el Plan Nacional de Desarrollo en el 2007 y que se encuentra actualmente vigente. En él se da respuesta a las demandas ciudadanas para garantizar los derechos y el bienestar de la mujeres basándose en seis objetivos básicos: potenciar la economía, mejorar las condiciones de bienestar y salud para las mujeres, niñas y adolescentes, posicionamiento adecuado de las mujeres en la toma de decisiones, reconocer y redistribuir los trabajos domésticos, combatir la violencia en contra de las mujeres y construir entornos seguros y de paz. Cada uno de ellos tiene cabida dentro de la ciencia e investigación como actividad económica llevada a cabo por las mujeres (ONU Mujeres, 2020; Gobierno de Méjico, 2022)

4.1. Desafíos de las investigadoras en Méjico

En la figura 1 se muestran los diferentes tipos de discriminación que el 79.40% de las mujeres encuestadas han sufrido desde su papel como investigadoras. Como se puede apreciar se muestra que las mujeres encuestadas respondieron con el mayor porcentaje (14%) a comentarios desconsiderados, seguido de un 12% dónde las mujeres respondieron que sufren discriminación por estereotipos, posterior a un 10% por burlas o bromas, 8% por pequeñas agresiones, 7% por intimidación y ridiculización, 6% por exclusión social y en 5% discriminación económica, cosificación, calumnias, aceptación de información negativa/errónea, así como el de buscar una justificación prejuiciosa de mujeres que piensen u opinen igual.

Figura 1. Tipos de discriminación sufridas por mujeres investigadoras.

Gráfico

Nota: Basado en la Pirámide del odio elaborada por la Liga Contra la Difamación (2021) https://www.adl.org/sites/default/files/pyramid-of-hate-web-spanish_2.pdf

La presencia de comentarios discriminatorios y actitudes negativas hacia las mujeres investigadoras, descritos en la Figura 1, quizá puede atribuirse a una combinación de factores socioculturales, estereotipos de género arraigados y desigualdades en el ámbito académico y científico, por ello varios autores han analizado y explicado estas razones, dentro de las que se encuentran las mencionadas por Moss-Racusin et al., (2012) quienes atribuyen que los estereotipos de género tradicionales influyen en la percepción de las mujeres investigadoras, la creencia arraigada de que las mujeres son menos aptas en campos STEM, lo que conlleva a comentarios despectivos y discriminatorios.

Otro factor a tomarse en cuenta es la falta de representación y liderazgo femenino tal como lo mencionan Knobloch-Westerwick y Huge (2013), debido a la falta de mujeres en puestos de liderazgo y reconocimiento en la investigación, haciendo perpetuar la idea de que las mujeres tienen menos oportunidades en el ámbito científico logrando que las personas realicen comentarios desconsiderados y exclusiones. Por otro lado, las estructuras de poder y la cultura académica tradicional pueden crear barreras para las mujeres investigadoras, haciendo que los comentarios despectivos reflejen actitudes arraigadas en una cultura que históricamente ha estado dominada por hombres (Acker, 1990). Aunque las microagresiones son comentarios y actitudes sutiles, son perjudiciales, debido a que surgen por sesgos inconscientes y éstos llevan a la minimización de las contribuciones de las mujeres en la investigación (Sue et al.,2007). Cabe señalar, que las expectativas de género causan presión social sobre las mujeres para que se ajusten a roles tradicionales, lo que influye en cómo se perciben sus contribuciones en la investigación (Eagle y Wood, 2016), tal como lo comentaron las mujeres encuestadas en el presente trabajo de investigación.

Por lo tanto, al analizar estos factores se observa que contribuyen a la persistencia de comentarios discriminatorios y actitudes negativas hacia las mujeres investigadoras en el ámbito académico y científico. La comprensión de estas razones es crucial para abordar y eliminar la discriminación de género en la investigación.

En la figura 2 se muestran los principales desafíos que enfrentan las mujeres investigadoras encuestadas en cuanto a la falta de equidad de género en el ámbito académico y científico.

Figura 2. Desafíos que enfrentan

Gráfico

Como se puede observar en la Figura 2 los principales desafíos a los que se enfrentan las mujeres investigadoras encuestadas en el presente trabajo de investigación en cuanto a la falta de equidad de género en el ámbito académico y científico, fueron los siguientes: con un 25 % de respuesta fue la obtención de un puesto estable (porcentaje más alto), seguido de la estereotipación por ser madre con un 21 %, posteriormente obtención de méritos o reconocimientos con un 17%, el porcentaje del 15% fue para obtener un financiamiento, el 14% de las mujeres encuestadas mencionó el desafío de ingresar a programas de desarrollo profesional y por último pero no menos importante con un 8 % enfrentar el desafío de obtener becas de investigación

Las mujeres investigadoras a menudo se encuentran con barreras para acceder a puestos estables y posiciones de liderazgo en la academia. Éstas están relacionadas con prejuicios de género y la falta de modelos femeninos a seguir en posiciones de alto nivel (Xie & Shauman, 2003)

Asimismo, las mujeres investigadoras a menudo tienen la presión de equilibrar sus roles de madre y profesionistas. La percepción de que ser madre puede interferir en la dedicación al trabajo científico puede llevar a la discriminación y a la limitación de oportunidades (Moss-Racusin et al., 2012), tal como se pudo observar en las respuestas de las mujeres encuestadas en el presente trabajo.

Las contribuciones de las mujeres investigadoras a menudo son subestimadas o pasadas por alto, lo que afecta su avance profesional y reconocimiento. Los sesgos inconscientes pueden influir en cómo se evalúan sus méritos y logros (Madera et al., 2019).

Las mujeres investigadoras también enfrentan dificultades para obtener financiamiento y becas en comparación con sus colegas masculinos, esto puede deberse a la falta de confianza en sus habilidades o a prejuicios sobre las capacidades de las mujeres en la investigación (Blickenstaff, 2005).

Por último, el desafío del equilibrio entre el trabajo y la vida personal es especialmente significativo para las mujeres investigadoras, así como la falta de políticas y estructuras de apoyo dificulta la participación plena en la investigación (Hewlett et al., 2008). Por lo que al analizar sus respuestas se puede concluir que estos desafíos subrayan la importancia de abordar las desigualdades de género en la investigación y trabajar hacia entornos más inclusivos y equitativos.

5. Conclusiones

Los retos y desafíos que enfrentan las mujeres investigadoras en Méjico son diversos, que de acuerdo a los resultados hallados en la presente investigación van desde comentarios desconsiderados, estereotipar, burlas y bromas, pequeñas agresiones, ridiculización, intimidación exclusión social, discriminación laboral, cosificación, calumnias, discriminación económica, justificar prejuicios y aceptar información errónea o negativa descartando la positiva, de acuerdo al orden de recurrencia definido por las 247 investigadoras entrevistadas. Lo anterior, representa un problema coyuntural que requiere ser estudiado de forma exhaustiva en búsqueda de soluciones que permitan a las mujeres en Méjico, ejercer de forma equitativa y libre de discriminación su ejercicio como investigadoras científicas. En el mismo sentido, los resultados estadísticos de la prueba de hipótesis empleando chi cuadrada demostraron que si existe una relación entre el acceso a un sistema de retribución equitativo y la pertenencia al SNII, resaltando que 111 mujeres (44.9%) perciben que los centros académicos en donde realizan sus investigaciones, no las retribuyen de forma equitativa, lo cual se vincula con el 86.6% de mujeres que manifestaron la necesidad de contar con mayores incentivos económicos para incrementar el número de investigadoras en Méjico. Así, la necesidad de establecer políticas públicas a nivel nacional y reglamentos o normas en los diferentes centros de investigación e instituciones académicas, que promuevan la equidad de género y la desaparición de brechas salariales y sesgos de género, resulta preponderante para derribar las barreras que enfrentan las mujeres en la investigación. Derivado de lo anterior las autoras recomiendan la generación de futuras líneas de investigación que permitan profundizar los estudios de violencia de género y feminismo vinculados con el papel de la mujer en la investigación científica en Méjico y el mundo.

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Para citar
este artículo:
Morales, Y.R., Cerón, T.G., Santiesteban, N.A. y Pérez, M.E. (2024). El papel de la mujer en la investigación científica: retos y avances en Méjico. Teuken Bidikay, 14(23), 15-34. doi: 10.33571/teuken.v14n23a2