Teuken Bidikay
Artículo de Revisión E24A05. ❖ IV Congreso de Investigadoras del SIN y de Iberoamérica.
Recibido: 16.11.2023 ❖ Aprobado versión final: 25.05.2023. ❖ JEL A13, D63, I23, I24.

Género en el marco del buen vivir:

un estudio bibliométrico.

Citlalli Olivares Méndez - Fernando Paúl Pulgarín Chiriboga
MÉJICO
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
Citlalli Olivares es candidata a doctora en el programa de Economía Social Solidaria en la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
Fernando Paúl Pulgarín es candidato a doctor en el programa de Economía Social Solidaria en la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Resumen: el estudio presenta un análisis bibliométrico de la producción científica sobre perspectivas de género en el contexto del Buen Vivir. Mediante consultas en la Colección Estudios de Género de Redalyc y estadística descriptiva, se efectuó un examen técnico para identificar el estado de este campo. La revisión permitió determinar autores, publicaciones, revistas, países y organizaciones que han hecho aportes. Entre los hallazgos se tiene que: la producción crece desde 2013, y se encuentra dispersa en diversas revistas, autores e instituciones, sin canales consolidados. Las publicaciones se concentran en revistas de impacto medio y medio-bajo. Colombia, Méjico y Chile lideran, con menor presencia de Centroamérica y el Caribe. Predomina la autoría individual femenina. Se concluye que es un campo fragmentado e inicial, que necesita más investigación interinstitucional, canales formales de comunicación académica y consolidación de grupos de investigación para integrar sólidamente las perspectivas. 

Palabras claves: buen vivir; género; feminismo; mujeres; bibliometría.  

Gender in the framework of Good Living: a bibliometric study

Abstract: The research presents a bibliometric analysis of scientific production concerning gender perspectives within the framework of Good Living. By querying the Redalyc Gender Studies Collection and employing descriptive statistics, a comprehensive examination was conducted to gauge the current state of this domain. The review facilitated the identification of key contributors, publications, journals, countries, and organizations involved in advancing this discourse. Results indicate a steady growth in production since 2013, yet it is distributed across multiple journals, authors, and institutions without established consolidated academic communication channels. Publications are concentrated in journals with medium to medium-low impact. Colombia, Mexico, and Chile emerge as frontrunners, while Central America and the Caribbean exhibit comparatively lower involvement. Female-authored works predominate. In conclusion, the field appears fragmented and nascent, underscoring the necessity for increased inter-institutional collaboration, formal channels of academic communication, and the consolidation of research groups to integrate perspectives solidly.

Keywords: Good Living; gender; feminism; women; bibliometrics. 

O gênero no marco do Bem Viver: um estudo bibliométrico

Resumo: o estudo apresenta uma análise bibliométrica da produção científica sobre perspectivas de gênero no contexto do Bem Viver. Por meio de consultas na Coleção Estudos de Gênero da Redalyc e empregnando estatística descritiva, foi realizada uma análise abrangente para avaliar o estado atual desse campo. A revisão permitiu a identificação de principais contribuintes, publicações, revistas, países e organizações que fizeram contribuições. Os resultados indicam um crescimento constante na produção desde 2013, porém distribuída em vários periódicos, autores e instituições sem canais de comunicação acadêmica consolidados estabelecidos. As publicações estão concentradas em revistas de impacto médio e médio-baixo. Colômbia, México e Chile lideram, com menor presença da América Central e do Caribe. Predomina a autoria individual feminina. Conclui-se que este é um campo fragmentado e inicial, que precisa de mais pesquisa interinstitucional, canais formais de comunicação acadêmica e consolidação de grupos de pesquisa para integrar solidamente as perspectivas.

Palavras chaves: Bem Viver; gênero; feminismo; mulheres; bibliometria. 

***

1. Introducción

El Buen Vivir ha emergido en las últimas décadas como un nuevo paradigma orientado a la construcción de sociedades más justas, equitativas y sostenibles en América Latina. Pese a que la equidad de género no ha sido desde el inicio un pilar explícito en la construcción conceptual del Buen Vivir, como sí lo ha sido la naturaleza y la interculturalidad, se ha posicionado como un eje transversal fundamental para alcanzar el bienestar. Si bien, la integración entre la perspectiva de género y el Buen Vivir es compleja, ambos enfoques comparten elementos centrales como la búsqueda de justicia social y el respeto a la diversidad.  

A pesar de la relevancia de esta interrelación, se observa una investigación aún incipiente y fragmentada sobre la incorporación de las dimensiones de género en el paradigma del Buen Vivir. No existen estudios que integren sólidamente ambas perspectivas ni canales formales de comunicación académica consolidados en este campo. Por ello, el presente estudio busca caracterizar el estado actual de la producción científica sobre la integración entre género y Buen Vivir, identificando contribuciones clave, vacíos y oportunidades para impulsar la investigación interdisciplinaria. 

Mediante un análisis bibliométrico de la literatura existente, se busca proveer una primera aproximación sistemática para promover mayores niveles de colaboración, publicaciones especializadas y abordajes integrales en este campo emergente de conocimiento.

2. Metodología

La bibliometría se ha consolidado como una herramienta útil para analizar el desarrollo y las tendencias de la literatura científica en un campo de estudio (Orjuela, 2010). Mediante el uso de indicadores y técnicas estadísticas, la bibliometría permite caracterizar la producción, colaboración, impacto y estructura de un área de conocimiento (Rodríguez et al., 2019).   

El artículo realiza un análisis bibliométrico de tipo descriptivo para investigar la producción científica sobre la relación entre el Buen Vivir y el Género. La metodología aplicada consistió en una búsqueda sistemática de artículos académicos en la Colección Estudios de Género de la base de datos Redalyc para el período 2010-2021. Los resultados se filtraron según criterios temáticos y luego se caracterizaron por estadísticas descriptivas. 

Específicamente, la búsqueda se enfocó en artículos que en su título, resumen o palabras clave incorporaran términos como "buen vivir", "feminismo", "género", entre otros conceptos relacionados. Luego se realizó una lectura focalizada de los textos completos para confirmar su relevancia. La muestra final para el análisis bibliométrico fue de 132 artículos.  

Las variables analizadas fueron: evolución cronológica, distribución geográfica, revistas, autorías, instituciones, redes de colaboración, contenido temático y frecuencia de palabras clave. Esto permitió describir el panorama general de este campo de investigación y su desarrollo reciente. 

Se reconocen las limitaciones propias de los estudios bibliométricos, como la dependencia de las fuentes de datos utilizadas. Los hallazgos deben tomarse como una aproximación al estado de esta área de conocimiento. 

3. Marco teórico

3.1. El Buen Vivir

El concepto de Buen Vivir, históricamente vinculado a la felicidad y el bienestar, ha sido explorado por filósofos como Aristóteles, quien definió la felicidad como el fin último humano (eudaimonía), y Epicuro, que la asoció al placer sensorial (hedoné) para liberarse de temores (Fierro, 2009). Además, Schopenhauer también contribuyó al tema con su "eudemonología", enfocada en la felicidad a pesar de las adversidades (Schopenhauer, 1983). Desde entonces, la investigación académica sobre la felicidad comenzó a destacarse en 1973 con estudios en Psychological Abstracts International y se consolidó como campo de estudio con la revista Social Indicator Research, dando paso a un interés multidisciplinario y a la creación de métodos para medir el bienestar subjetivo (García, 2002).

Por otro lado, el Sumak Kawsay y el Buen Vivir son conceptos distintos pero relacionados; el primero se arraiga en la cosmovisión andina buscando equilibrio entre comunidad, individuo y naturaleza, mientras que el Buen Vivir, influenciado por este y otros movimientos como el ecologismo y el ecofeminismo, se ha integrado en el discurso académico y político latinoamericano como una respuesta posmoderna a los modelos de desarrollo capitalista, enfatizando el bienestar colectivo y la sostenibilidad (Cuestas-Caza, 2017). En este sentido, el Buen Vivir se ha visto influenciado por corrientes posdesarrollistas que critican la modernidad capitalista y proponen un enfoque intercultural alternativo al desarrollo, al incorporar diversas perspectivas que incluyen el decolonialismo y el comunitarismo (Oviedo, 2013; Vanhulst, 2015; Cubillo et al., 2016).

Asimismo, el Buen Vivir emergió en los años noventa como una respuesta al calentamiento global y como crítica al neoliberalismo, al proponer un modelo que busca el equilibrio entre el bienestar humano y el respeto a la naturaleza (Hidalgo-Capitán y Cubillo-Guevara, 2014; Coraggio, 2014; Steffen et al., 2015). Con el tiempo, ha evolucionado y se ha posicionado como una alternativa de desarrollo sostenible frente a las crisis ecológicas y las desigualdades sociales exacerbadas por el capitalismo, al ofrecer un enfoque holístico para el progreso de la sociedad (Tortosa, 2011; Unceta, 2011; Sachs, 2018).

Según Ramírez (2012), el Buen Vivir abarca desde lo individual a lo colectivo, enfocado en satisfacer necesidades básicas, vivir en armonía con la naturaleza, y fomentar relaciones humanas y la autorrealización. Adicionalmente, implica la reconstrucción de lo público y la valoración de lo común, con lo que promueve la socialización y el desarrollo de capacidades a todos los niveles. Por su parte, Hinkelammert y Mora Jiménez (2016) añaden que este concepto prioriza al ser humano y la calidad de vida sobre el capital, buscando redefinir el propósito de la economía y la sociedad hacia un bienestar integral y compartido.

El interés académico en el Buen Vivir se intensificó tras su inclusión en las constituciones de Bolivia y Ecuador, reflejando la cosmovisión indígena andina y amazónica. Por ejemplo, Ecuador lo adoptó en su Constitución de 2008 como Sumak Kawsay, con lo que se promueve una vida digna en armonía con la naturaleza (Constitución de la República de Ecuador, 2008). De manera similar, Bolivia siguió en 2009 con el reconocimiento de principios similares como Suma Qamaña, Ñandereko y Teko kavi, y el énfasis de la vida en equilibrio con el entorno y la comunidad (Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, 2009). Estas incorporaciones constitucionales han motivado un mayor estudio académico del concepto.

En resumen, el Buen Vivir ha sido una idea constante a lo largo del tiempo, expresando la búsqueda de felicidad, placer y bienestar en diversas filosofías. Por lo tanto, junto con la introducción de términos como "felicidad" y "bienestar subjetivo" en la investigación académica, se inició un movimiento para cuantificar y comprender la felicidad en un contexto más amplio. Finalmente, el concepto de Buen Vivir surgió en la década de los noventa como una solución a los resultados desfavorables provocados por el sistema capitalista. Es una oposición al modelo neoliberal y su enfoque en el desarrollo económico, al promover un equilibrio entre el bienestar humano y la naturaleza. A medida que el interés académico ha crecido, el Buen Vivir se convierte en un punto de referencia para discutir alternativas al desarrollo convencional.

3.2. El género

La palabra "género" proviene del latín "genus", que significa "clase" o "tipo", y ha sido usada para clasificar entidades con atributos comunes en categorías específicas. En español, se refiere a grupos como el género humano o categorías artísticas y comerciales, mientras que, en inglés, desde el siglo XIV, ha servido para distinguir entre feminidad y masculinidad. Con el paso del tiempo, el término evolucionó para diferenciar culturalmente a las personas más allá del dimorfismo sexual biológico, clasificándolas en grupos basados en características sexuales y reproductivas (Bullen et al., 2023).

Durante la Ilustración del siglo XVIII, se debatió sobre la presunta inferioridad de las mujeres. Posteriormente, en el siglo XX, figuras como Simone de Beauvoir y Margaret Mead hicieron contribuciones en esta línea crítica. Sin embargo, no fue hasta la década de 1970 que Ann Oakley (1972) introdujo el concepto de género en las ciencias sociales. Esta introducción fue crucial, ya que allanó el camino para que, en la década de 1980, el género fuera concebido como una categoría analítica y teórica (Bullen et al., 2023).

El término "género" hace referencia a las características sociales que una persona adquiere durante su socialización como miembro de una comunidad. Estas características son aprendidas y pueden cambiar con el tiempo, además de variar según las culturas. Por lo tanto, el género abarca atributos, roles, actividades, responsabilidades, trabajos y necesidades que se asignan culturalmente a hombres y mujeres (de Barbieri et al., 1992). Según Stolcke (2003), es necesario entender el concepto de género en el contexto de su evolución histórica y dialéctica, relacionándolo con debates sobre cultura, naturaleza y sociedad. Así, el género es una construcción social que implica simbolismos, significados, normas, valores y prácticas atribuidos culturalmente a las diferencias anatómicas y las relaciones entre géneros (Lamas, 2008).

El concepto de género ha emergido del trabajo teórico y práctico del movimiento y la academia feministas en los últimos 50 años. Por ejemplo, Aurelia Martín Cásares (2006) ofrece una definición operativa de género para las ciencias sociales. De acuerdo con ella, el género alude a la construcción social de la feminidad, masculinidad, androginia y otras categorías sociobiológicas existentes en cada comunidad, lo que permite analizar roles, concepciones preconcebidas, relaciones de autoridad y jerarquización. Simone De Beauvoir plantea en "El Segundo Sexo" (1949) que las mujeres no nacen, sino que se hacen. Reflexionando sobre esto, Stolcke (2003) en el siglo XXI enfatiza que la biología no determina el destino y que el género es una construcción que puede cambiar con el tiempo. De hecho, la idea de De Beauvoir ha dado base a las perspectivas feministas modernas sobre género.

El desarrollo histórico del feminismo está intrínsecamente relacionado con el concepto de género. Originado como un movimiento para el cambio social y la igualdad de derechos, el feminismo continúa activo en la actualidad, luchando por la justicia social, económica, política y estructural para las mujeres (Bullen et al., 2023). Es así como el término "género" surge como respuesta a la desigualdad percibida más allá de las diferencias entre hombres y mujeres (Méndez, 2007).

A través de estas construcciones sociales y las discrepancias entre ellas, se ha dado lugar a un sistema que perpetúa la marginación y la discriminación hacia las mujeres en diversas áreas que incluye la producción y el acceso a recursos. Esto ha resultado en una persistente desigualdad y en la continuación de roles diferenciados: los hombres en la esfera productiva y las mujeres en la reproductiva, una estructura que ha beneficiado al sistema capitalista (Bullen et al., 2023). Las dinámicas de poder, por tanto, abarcan una combinación de colaboración, conexión y apoyo mutuo, así como conflictos, separación y competencia, junto con diferencias e inequidades. Sin embargo, los sistemas de género no son estáticos, sino que han experimentado transformaciones en el pasado y tienen la capacidad de adaptarse en respuesta a ciertas dinámicas cambiantes (Trujillo, 2005).

En síntesis, el término género hace alusión a un proceso en constante evolución, histórico y cambiable, a través del cual se define el significado atribuido a la identidad de ser mujer u hombre dentro de una sociedad o cultura específica. Esta definición se deriva de un conjunto de características y expectativas internalizadas por los miembros de una sociedad en particular, que se originan de distintas categorías biofisiológicas y señalan pautas de comportamiento particulares en una estructura de relaciones de poder jerarquizadas. Es oportuno, por tanto, interpretar la noción de género en el contexto actual y examinar el concepto nuevamente, lo cual implica revisar su desarrollo a lo largo del tiempo y replantear su relevancia en el presente.

3.3. El género en el contexto del Buen Vivir

La creciente relevancia tanto conceptual como política del Buen Vivir ha establecido el momento y escenario oportunos para explorar de manera reflexiva su relación, afinidad e interacción con el enfoque de Género. Con la consolidación del paradigma del Buen Vivir, especialmente plasmado en las constituciones de Ecuador (2008) y Bolivia (2009), las feministas de la región han encontrado la oportunidad de examinar esta perspectiva desde la óptica de la interseccionalidad. Además, han replanteado los feminismos comunitarios y decoloniales, y se han cuestionado sobre las nuevas dinámicas de género que surgen en este contexto (Paredes, 2010).

Se pueden observar ciertas limitaciones gubernamentales en la perspectiva del Buen Vivir. Por un lado, el enfoque retoma conceptos provenientes de los feminismos comunitarios y decoloniales. Por otro, rechaza determinadas ideas relacionadas con el género, así como movimientos y luchas feministas. Ejemplos de estas posturas incluyen la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo y a la despenalización del aborto. Este panorama revela una combinación de políticas públicas contradictorias, algunas de las cuales respaldan los derechos de las mujeres y los derechos sexuales, mientras que otras no lo hacen (Lind, 2012; Lind y Keating, 2013).

Julieta Paredes (2010) critica el feminismo liberal desde el feminismo comunitario, integrándolo en el concepto de Buen Vivir. De manera similar, Magdalena León (2008) examina la intersección del Buen Vivir con el ecofeminismo, mientras que Silvia Vega (2014) lo hace desde la perspectiva de la economía feminista y la economía del cuidado, mostrando cómo el Buen Vivir resuena en distintas ramas del feminismo. Específicamente, la economía feminista busca comprender la interacción entre género y economía, al proponer soluciones que trascienden la mera diferenciación de género o la implementación de políticas correctivas.

En la esfera de lo cotidiano, las mujeres tienden a invertir más tiempo en el cuidado no remunerado y en las responsabilidades domésticas, a la vez que desempeñan un papel fundamental en la reproducción social. Por ejemplo, la maternidad ha sido conectada con el ámbito natural de la reproducción, mientras que las tareas de cuidado han sido atribuidas a las mujeres en virtud de una lógica patriarcal. Adicionalmente a la crianza de los hijos, las mujeres también han asumido "las labores relacionadas con el mantenimiento cotidiano de la fuerza laboral pasada, presente y futura" (Parella, 2003).

Desde una perspectiva más amplia, Armendáriz (2015) utiliza la metáfora de un iceberg para analizar el sistema económico en su totalidad, abarcando todas las esferas socioeconómicas necesarias para su funcionamiento. Así, la economía monetizada, en la que participan actores como el sector público estatal y el sector privado mercantil en el ámbito público, representa la parte superior y visible del iceberg. En contraste, la parte sumergida bajo el agua simboliza el trabajo no monetizado, correspondiente al ámbito privado donde se llevan a cabo labores domésticas y de cuidados. Esta metáfora resalta la dependencia del sistema económico actual en los procesos de trabajo que ocurren fuera del mercado, ya que son esenciales para su funcionamiento y sostenibilidad. Además, subraya que la invisibilización de esta parte no es accidental, sino necesaria; por último, enfatiza que ambas partes deben ser consideradas como una unidad y que es imposible separar una de la otra.

Desde diversas corrientes dentro de la economía feminista, existe un esfuerzo por dar visibilidad a lo que ha sido ignorado. Esto significa que la falta de reconocimiento conlleva a que estos tipos de trabajo no sean remunerados y que no se les dé la debida atención en la planificación de políticas públicas. Como resultado, esto también implica que los individuos no obtengan derechos comparables a los que tendrían en el ámbito remunerado, ni puedan unirse como colectivos para abordar los desafíos que enfrentan. Por lo tanto, la economía feminista amplía la percepción socioeconómica al considerar todos los trabajos necesarios para la supervivencia, el bienestar y la reproducción social. Pone el foco en la vida de las personas (Armendáriz, 2015) y reevalúa cómo las familias, el Estado, el mercado y las organizaciones comunitarias colaboran e intercambian responsabilidades en la producción y distribución del cuidado (Rodríguez y Marzonetto, 2015).

Es así como el enfoque de la sostenibilidad de la vida en la economía feminista ha propiciado conexiones conceptuales con experiencias alternativas al modelo de desarrollo en la región, particularmente con el concepto de Buen Vivir. Este principio promueve la consecución colectiva de una vida plena a través de la cooperación, la complementariedad, la solidaridad, la reciprocidad y la justicia. Desde esta perspectiva, el Buen Vivir se materializa cuando las responsabilidades domésticas se comparten, valoran y reconocen.

Por otro lado, el ecofeminismo desafía las jerarquías impuestas por el pensamiento occidental al otorgar una nueva importancia al binomio que ha sido históricamente marginado: la mujer y la naturaleza. En un acto de revalorización, esta corriente cuestiona la relación desequilibrada que ha existido entre estos dos elementos. Un hito significativo en la historia del ecofeminismo ocurrió en 1974, cuando Françoise d’Eaubonne adoptó el concepto por primera vez para describir las acciones llevadas a cabo por feministas francesas en protesta contra un desastre ecológico. Este evento marcó el inicio de un enfoque que reconoce la interconexión entre la opresión de género y la explotación de la naturaleza, evidenciando cómo la subordinación de ambos aspectos está arraigada en estructuras patriarcales y en sistemas de explotación del medio ambiente.

Además, el ecofeminismo latinoamericano fusiona los principios del ecofeminismo global con las tradiciones ancestrales de los pueblos originarios, destacando la interdependencia y eco dependencia para un manejo sostenible de los recursos y valorando la sabiduría indígena en la resolución de problemas ecológicos y de género. Este enfoque aboga por un equilibrio y respeto entre la humanidad y su entorno, con la gestión responsable de los recursos como esencial para la sostenibilidad. Paralelamente, el feminismo comunitario, que emergió de las mujeres indígenas, confronta el machismo, el patriarcado y la colonización, honrando la resistencia y fortaleza de las mujeres ancestrales. Este movimiento, arraigado en las comunidades de Abya Yala, enfatiza la preservación del cuerpo-territorio y la interdependencia con la tierra, al proponer un modelo de vida que integra la protección del medio ambiente y la lucha contra la opresión en todas sus formas.

El cuerpo es el primer territorio, el más cercano y el que nos pertenece. De acuerdo con este pensamiento, el cuerpo -como la tierra- se cultiva, se ama, se cuida, se disfruta y se defiende (Morales, 2019). El concepto de territorio apunta a una superficie expuesta a procesos de dominio, administración, control, resistencia, uso, explotación, apropiación, afecto y arraigo. Como lo expresa Diana Morales (2019), miembro de MUSAA (Mujeres por la Sostenibilidad Ambiental y Alimentaria A.C.), es desde nuestros cuerpos que hacemos política, ya que en él sentimos las injusticias y el sometimiento, y con él nos pronunciamos, conquistamos espacios y establecemos relaciones.

Específicamente, para las mujeres originarias, el Buen Vivir se alcanza a través de la dualidad y complementariedad entre hombres y mujeres, buscando el equilibrio entre lo femenino y lo masculino, lo cual es fundamental para la unidad y fortaleza de sus pueblos. El Buen Vivir se concibe como una existencia en armonía con la naturaleza, el cosmos y la comunidad, con respeto de los ciclos vitales y manteniendo un equilibrio con todas las formas de vida. Esta filosofía se manifiesta en prácticas diarias que integran la salud física con el bienestar social y ambiental. Como lo describe María Eugenia Santana, en su estudio sobre la medicina tradicional maya, en la que el diagnóstico médico incluye aspectos de la vida personal y comunitaria del paciente, reflejando la creencia de que la enfermedad surge de la ruptura de la armonía en las relaciones humanas y con el entorno natural.

En síntesis, el Buen Vivir insta a una reflexión crítica en los movimientos feministas, al promover la inclusión de la diversidad de experiencias de las mujeres y la descolonización del feminismo. Desde la academia e investigación, se han relacionado otros conceptos con el Buen Vivir, como la economía feminista, el ecofeminismo, la economía del cuidado y la interculturalidad.

4. Resultados

A continuación, se exponen los análisis y descubrimientos derivados del estudio bibliométrico sobre la literatura relacionada con el género en el contexto del Buen Vivir:

4.1. Distribución por año de publicación

En cuanto a la evolución cronológica de las publicaciones se interpretan: a) Entre 2010 y 2012 la producción fue baja, con solo 4-6 artículos al año, representando menos del 5% del total cada año, reflejando un interés incipiente en la temática. b) A partir de 2013 se evidencia un crecimiento sostenido en el número de artículos, pasando de 10 en 2013 a 23 en el año 2016. c) Se observa un punto de inflexión importante en el 2016, cuando la producción prácticamente se duplica respecto al año previo. Esto marca el afianzamiento del campo. d) Si bien después de 2016 baja levemente, se mantiene en un rango de 14-18 artículos entre 2017 y 2019, mostrando la consolidación de la investigación. e) Finalmente en 2020 desciende probablemente debido a la pandemia, pero aun así supera levemente los primeros años. En conclusión, se aprecia un crecimiento exponencial desde 2013 hasta ubicarse en un promedio de 15 artículos por año, reflejando un campo de estudio en expansión (ver Tabla 1).

Tabla 1. Artículos publicados por año

Año

Número

de artículos

% de participación

2010

4

3,03

2011

6

4,55

2012

5

3,79

2013

10

7,58

2014

13

9,85

2015

15

11,36

2016

23

17,42

2017

14

10,61

2018

16

12,12

2019

18

13,64

2020

7

5,30

2021

1

0,76

Fuente: elaboración propia

4.2. Análisis de palabras clave

El análisis de palabras clave evidencia una investigación centrada en temas como género, derechos de las mujeres, análisis de discursos, autonomía e identidades de género en relación con lo ancestral e intercultural. También se observa énfasis en empoderamiento, equidad, feminismo, educación, políticas públicas y problemáticas como violencia y desigualdad. La dispersión conceptual denota el carácter multidimensional, interdisciplinario y aún en desarrollo de este campo de estudio referido a incorporar perspectivas de género en la cosmovisión del Buen Vivir (ver Figura 1).

Figura 1. Palabras clave relevantes en las publicaciones

Fuente: elaboración propia

4.3. Análisis de revistas

La producción científica sobre perspectivas de género en el Buen Vivir se encuentra dispersa en un gran número de revistas, sin que existan medios claramente dominantes. Las 7 revistas con mayor número de artículos (POLIS, Alteridad, Iconos, nuestra América, Utopía y Praxis, Nómadas y Ciencia Unemi) concentran el 20,45% de las publicaciones. El restante 79,55% se distribuye en 105 revistas que tienen 1 o 2 artículos cada una. Esto evidencia un campo de estudio aún en proceso de consolidación en cuanto a las publicaciones periódicas especializadas, dado que la investigación se difunde en una amplia diversidad de canales editoriales latinoamericanos (Ver Tabla 2)

Tabla 2. Número de artículos, según revista de publicación

Revista

N° de artículos

% de participación

% de participación acumulada

POLIS, Revista Latinoamericana

5

3,79

3,79

Alteridad, Revista de Educación

4

3,03

6,82

Iconos, Revista de Ciencias Sociales

4

3,03

9,85

Revista nuestrAmérica

4

3,03

12,88

Utopía y Praxis Latinoamericana

4

3,03

15,91

Nómadas (Col)

3

2,27

18,18

Revista Ciencia Unemi

3

2,27

20,45

Otras Revistas con 2 o menos

105

79,55

100,0

Fuente: elaboración propia

Asimismo, la producción institucional se encuentra altamente dispersa entre un gran número de universidades y centros de investigación, sin que se observen liderazgos destacados, La Universidad de Zulia lidera con solo el 8,33% de los artículos, mientras que 81 instituciones diferentes aportan entre 1 y 2 artículos cada una, acumulando en conjunto el 61,36% de la producción, Las 12 instituciones más prolíficas concentran en total menos de la tercera parte de los documentos. Esta amplia diversidad de centros que publican sobre la temática evidencia que se trata de un campo aún en proceso de consolidación institucional, sin una masa crítica de grupos de investigación claramente especializados en la intersección entre género y buen vivir (ver Tabla 3).

Tabla 3. Número de artículos, según universidad/institución de publicación

Institución

Número

de artículos

% de participación

% de participación acumulada

Universidad de Zulia

11

8,33

8,33

Facultad Latinoamericana

de Ciencias Sociales

5

3,79

12,12

Universidad de Los Lagos

5

3,79

15,91

Universidad Santo Tomás

5

3,79

19,70

Universidad Nacional Autónoma de México

4

3,03

22,73

Ediciones nuestrAmérica

desde Abajo

4

3,03

25,76

Universidad Politécnica Salesiana

4

3,03

28,79

Universidad de los Andes

4

3,03

31,82

Universidad Autónoma Metropolitana

3

2,27

34,09

Universidad Estatal de Milagro

3

2,27

36,36

Universidad de Costa Rica

3

2,27

38,64

Otras Instituciones con 2 publicaciones o menos

81

61,36

100,0

Fuente: elaboración propia.

4.4. Análisis de autores

La producción científica sobre perspectivas de género en el Buen Vivir muestra predominio de trabajos individuales, representando los artículos de autoría de un solo investigador el 60,61% del total. La coautoría de dos autores alcanza un 28,03%, mientras que la proporción de trabajos en colaboración entre 3 o más autores es menor al 12%. En conjunto, los documentos de autoría múltiple suman el 37,88%. Estos resultados evidencian una limitada colaboración entre grupos e investigadores en este campo, siendo la producción individual aun ampliamente mayoritaria (ver Tabla 4).

Tabla 4. Producción científica coautoría

Nº de autores

N° de artículos

% de participación

1

80

60,61

2

37

28,03

3

10

7,58

4 o más

5

3,79

Fuente: elaboración propia.

De la misma forma, los seis autores más prolíficos cuentan con 2 artículos cada uno, de participación individual o en coautoría. La máxima producción por autor es de apenas 2 documentos en este campo de estudio. El resto de los autores cuenta con 1 artículo. Esta elevada dispersión en la autoría es indicativa de una investigación aún incipiente y fragmentada entre numerosos académicos que exploran la temática de forma aislada, sin consolidar núcleos de experticia ni liderazgos en la autoría sobre perspectivas de Género en el Buen Vivir (ver Tabla 5).

Tabla 5. Principales autores, según su producción individual

Autor(a)

Nº de artículos

Camila Esguerra Muelle

2

Eduardo Andrés Sandoval Forero

2

Francisco Sierra Caballero

2

José Javier Capera Figueroa

2

Paula Soto Villagrán

2

Tommaso Gravante

2

Fuente: elaboración propia.

Simultáneamente, la afiliación institucional de los autores que investigan perspectivas de género en el Buen Vivir se encuentra altamente fragmentada. 136 instituciones diferentes tienen entre 1 y 3 autores afiliados. Las 12 universidades con mayor número de autores afiliados acumulan entre 4 y 7 cada una, lideradas por la Universidad de Buenos Aires (Argentina), la Universidad Autónoma Metropolitana (Méjico) y la Universidad de Zulia (Venezuela). La dispersión institucional es indicativa de un campo aún en proceso de consolidación, sin masas críticas de investigadores claramente nucleados en grupos especializados en las problemáticas de género asociadas al paradigma del Buen Vivir (ver tabla 6).

Tabla 6. Afiliación académica de los autores.

Institución de afiliación

Nº autores

Universidad de Buenos Aires

7

Universidad Autónoma Metropolitana

6

Universidad de Zulia

6

Universidad de Guadalajara

5

Universidad Santo Tomás

5

Universidad Nacional Autónoma de México

4

Universidad Politécnica Salesiana

4

Colegio de Postgraduados

4

Universidad de Guanajuato

4

Universidad de Manizales

4

Universidad de Nariño

4

Universidad Nacional de Colombia

4

Otras instituciones con 3 o menos autores afiliados

136

Fuente: elaboración propia.

4.5. Producción por género

La producción científica sobre perspectivas de género en el Buen Vivir muestra una autoría predominantemente femenina, pues las mujeres son autoras del 61,36% del total de artículos, mientras que la contribución masculina alcanza un 38,64%. Si bien este liderazgo femenino es esperable dado el enfoque de género del tema, es destacable que más de un tercio de los trabajos sean firmados por hombres, lo que evidencia una composición mixta de la autoría. La relación es de aproximadamente 6 trabajos de autoría femenina por cada 4 de autoría masculina. En conclusión, se observa un equilibrio en la participación de ambos géneros en la construcción de conocimiento de este campo de estudio.

A la par, si bien en la autoría individual de artículos predomina la participación femenina sobre la masculina, en los trabajos de coautoría de 2 o más autores se observa un mayor equilibrio y presencia de grupos mixtos, incrementándose la diversidad de género entre quienes investigan colaborativamente. Mientras 49 artículos individuales tienen autoría femenina y 31 masculina, en la coautoría de 2 autores la presencia de mujeres y hombres es igual con 13 artículos cada uno, con lo que los grupos mixtos alcanzan 13 documentos también. Esta tendencia hacia una composición más paritaria por género en los estudios desarrollados en colaboración resulta un indicador positivo para el campo de conocimiento (ver figura 2).

Figura 2. Producción por número de colaboradores, por prevalencia de género.

Fuente: elaboración propia.

4.6. Calidad de publicación según Scimago[1]

El análisis de cuartiles revela que la investigación sobre perspectivas de género en el Buen Vivir se publica predominantemente en revistas de impacto medio y medio-bajo, posicionadas en Q2 y Q3, mientras que está ausente en revistas de elite (Q1) y hay escasa presencia en las de menor influencia (Q4). La concentración en publicaciones de impacto intermedio y la falta de penetración en las principales revistas disciplinares evidencia un campo aún en proceso de consolidarse y alcanzar madurez científica (ver figura 3).

Figura 3. Posicionamiento de revistas por cuartil.

Fuente: elaboración propia.

De igual manera, la producción científica se encuentra dispersa en un gran número de revistas, principalmente posicionadas en Q3 y sin datos de cuartil. Las 5 revistas con mayor número de artículos (Polis, Iconos, nuevaAmérica, Utopía y Praxis y Nómadas) agrupan el 15,15% de los documentos. De estas, 3 se ubican en Q3 y 2 no poseen dato. Solo 2 revistas con múltiples artículos alcanzan Q2 (Revista de Estudios Sociales y Via Inveniendi Et Iudicandi). El 79,55% restante de artículos se reparte en 105 revistas con 1-2 publicaciones cada una. Esta amplia diversidad de canales editoriales, mayoritariamente de impacto medio y sin datos, denota una investigación en proceso de consolidación hacia publicaciones líderes (ver Tabla 7).

Tabla 7. Primeras 20 revistas por número de artículos publicados.

Revista

Artículos publicados

% de participación

Cuartil

POLIS, Revista Latinoamericana

5

3,79

ND

Iconos. Revista de Ciencias Sociales

4

3,03

Q3

Revista nuestrAmérica

4

3,03

ND

Utopía y Praxis Latinoamericana

4

3,03

Q3

Nómadas (Col)

3

2,27

Q3

Revista Ciencia Unemi

3

2,27

ND

Aposta. Revista de Ciencias Sociales

2

1,52

ND

Bulletin de l'Institut français d'études andines

2

1,52

Q3

Desacatos. Revista de Ciencias Sociales

2

1,52

ND

Espacio Abierto

2

1,52

ND

Hallazgos

2

1,52

ND

Quórum Académico

2

1,52

ND

Ra Ximhai

2

1,52

ND

Revista de Antropología Social

2

1,52

Q3

Revista de Estudios Sociales

2

1,52

Q2

Revista Direito e Práxis

2

1,52

ND

Sociedad y Ambiente

2

1,52

ND

Tabula Rasa

2

1,52

ND

Via Inveniendi Et Iudicandi

2

1,52

Q2

Fuente: elaboración propia.

4.7. Geografía de publicaciones

Al analizar la distribución de los artículos por país se pueden realizar las siguientes interpretaciones: a) Colombia lidera ampliamente la producción con 31 artículos que representan el 23,48% del total. Esto indica un fuerte liderazgo de este país en la investigación sobre perspectivas de género en el Buen Vivir, b) Méjico y Chile como los otros grandes productores, con 28 (21,21%) y 14 (10,61%) artículos respectivamente. Juntos con Colombia concentran más de la mitad de las publicaciones, c) Ecuador, Brasil y Venezuela conforman un segundo grupo con entre 11-13 artículos cada uno, participaciones entre el 8-9% aproximadamente, d) Argentina, España y Bolivia muestran una producción emergente sobre el tema, con entre 3-7 artículos publicados. Finalmente, Costa Rica, Perú, Cuba y Uruguay tienen una producción incipiente de 1-2 artículos cada uno. En conclusión, se observa que Colombia, Méjico y Chile lideran ampliamente la investigación en esta área. Se evidencia también cierto enfoque regional, con una mayor producción en países andinos y del Cono Sur. Hay potencial para expandir los estudios en Centroamérica y el Caribe (ver figura 4).

Figura 4. Publicaciones por país.

Fuente: elaboración propia.

5. Discusión

Este estudio bibliométrico revela que la investigación sobre la fusión de la perspectiva de género con el paradigma del Buen Vivir en el ámbito hispanohablante está en ascenso, con un notable incremento desde 2013 y un pico significativo en 2016, estabilizándose en un promedio de 15 publicaciones anuales. A pesar de este crecimiento, la producción académica se dispersa entre diversas revistas, instituciones y autores, sin canales editoriales o grupos de investigación dominantes. Las publicaciones se agrupan mayormente en revistas de impacto medio y bajo, con Colombia, Méjico y Chile a la vanguardia en la producción de conocimiento, aunque con una participación limitada de Centroamérica y el Caribe.

La autoría de los estudios tiende a ser individual y femenina, aunque se percibe un aumento en la coautoría equitativa y diversa en términos de género. Los temas centrales incluyen género, derechos de las mujeres, discursos, autonomía e identidades. Estos resultados apuntan a un campo de estudio fragmentado y emergente, que resalta la importancia de fortalecer la investigación interinstitucional, establecer canales de comunicación académica más formales y formar grupos de investigación robustos para integrar de manera efectiva la perspectiva de género en el Buen Vivir. Futuras investigaciones deberían ampliarse geográficamente, emplear metodologías mixtas para evaluar tanto citas como impacto y fomentar enfoques interdisciplinarios para una comprensión más completa de estas cuestiones clave en la región.

6. Conclusiones

El estudio es un primer acercamiento sistemático para caracterizar la investigación en torno a la intersección entre las perspectivas de género y el paradigma del Buen Vivir en América Latina. La exploración en la Colección de Estudios de Género de Redalyc permitió identificar un conjunto significativo de artículos que abordan el Buen Vivir desde enfoques feministas y de género.

El análisis reveló que este campo de conocimiento aún está en sus primeras etapas y carece de estudios sólidamente integrados que aborden ambas perspectivas de manera profunda. Es evidente que se necesita aumentar la producción académica en esta intersección temática para lograr un avance sustancial. Se destaca una producción dispersa que se encuentra repartida en múltiples revistas de impacto intermedio, y se observa una predominancia de autoría individual y femenina. Aún no se han formado grupos de investigación consolidados en la región para abordar esta temática de manera conjunta.

Entre los países, Colombia, Méjico y Chile concentran la mayor parte de los estudios, aunque existe la oportunidad de ampliar las investigaciones a Centroamérica y el Caribe para lograr una representación más completa. Este estudio exploratorio ha establecido los cimientos para fomentar una investigación más crítica y profunda en relación con la interconexión entre la justicia social, ambiental y de género presente en el paradigma del Buen Vivir.

7. Recomendaciones

Para avanzar en esta dirección, es fundamental fomentar encuentros interdisciplinarios que logren integrar las dimensiones de género en el paradigma del Buen Vivir. Asimismo, promover una mayor colaboración entre investigadores e instituciones, con el objetivo de consolidar grupos de investigación dedicados a abordar estas problemáticas de manera más profunda y comprehensiva.

Se requiere el fortalecimiento de canales formales de comunicación académica, como revistas especializadas en estos campos, para facilitar la difusión y el intercambio de conocimientos. En los estudios futuros, aplicar metodologías mixtas y considerar métricas de impacto y citación, será esencial para robustecer los hallazgos y obtener una visión más sólida de la relevancia de los resultados. En este sentido, fomentar investigaciones sistémicas y complejas se vuelve fundamental, evitando abordajes aislados y promoviendo un entendimiento profundo de la integración entre género y Buen Vivir en su contexto completo.

***

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Para citar este artículo:
Olivares, C. y Pulgarín, F. (2023). Género en el marco del buen vivir: un estudio bibliométrico. Teuken Bidikay, 15(23), doi: 10.33571/teuken.v14n23a5
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